2 de noviembre: hoy E. T. vuelve a casa

¿Cómo será la fiesta de Halloween en casa de Steven Spielberg? No tenemos ni idea, distinto de que se tratará de un juerga apabullante. Pero de una cosa sí que estamos muy seguros: aunque el hombre de la cachucha lo dé todo durante la ‘Sombra de brujas’, seguro que el 2 de noviembre es una vencimiento tan exclusivo o más que esa en su corazón. ¿Por qué? Porque ese fue el día en el que él mismo (con una ayudita de una pandilla de chavales poco desubicados) se encargó de devolver al espacio extranjero a un extraterrestre delicioso y con morriña. Efectivamente: hoy es el día en el que E.T. alcanzó su sueño de retornar a casa.

Comprobar esto es sencillo: puntada con revisar E.T. el extraterrestre y cotejar un poco las fechas. Como sabemos, E.T., Elliot (Henry Thomas) y sus amiguetes se iban por ahí el 31 de octubre para celebrar un célebre Halloween…

Esa misma confusión, la pandilla ponía en marcha el ‘teléfono’. Es opinar, ese comunicador intergaláctico de trasladarse por casa que habían armado con una maquinita Speak & Spell, una sierra circular y una envase de café, entre otros componentes de saldo. Según cálculos realizados en 2016, el precio de la convocatoria salió por unos 76 billones de dólares.

Al día venidero (1 de noviembre), E.T. se ponía malito y, por cosas de la empatía humano-alienígena, a Elliot todavía le fallaba la lozanía.

Para colmo, los ‘hombres de sombrío’ encabezados por Peter Coyote llegaban al ciudadela para ponerlo todo perdido con tanto plastiquillo.

Pero, como esto es una película de Spielberg, la tragedia dura 24 horas escasas…

Y si en la despreocupación resultante nos llevamos un momento que es pura nigromancia voladora, pues siquiera vamos a quejarnos.

Así pues, ese culminación de deplorar mucho en el que el criatura y su amigo de otro planeta se despedían para siempre tenía puesto durante la confusión del 2 de noviembre. Y por eso declaramos que esta vencimiento debe ser conmemorada por todos los fans spielbergianos, los amantes de la ufología, los devotos del Hollywood ochentero y los cinéfilos con corazón, en caudillo.