5 películas a recuperar del D’A Film Festival 2017

Un año más, el D’A Largometraje Festival de Barcelona llevó a las salas de cine una centelleante selección de títulos del último año que, por un motivo o bien por otro, aún no habían llegado al circuito comercial y estaban sedientos por encontrarse con sus espectadores. Unos espectadores que, en un caso así, asistieron al reclamo y llenaron muchas de las sesiones de esta edición del festival, tanto de la competición (Talents) como de la sección panorámica (Direccions) y retrospectivas. En resumen, todo lo que te invitamos a ya antes de empezar.

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Desde entonces, ciertas películas proyectadas en el D’A ya están en los cines (Lady Macbeth) y otras se estrenarán en las próximas semanas (Personal Shopper, Verano 1993, Diablos tus ojos). A continuación queremos destacar cinco títulos vistos en el festival a los que deberías seguir la pista para cazarlos si aparecen en la cartelera de tu urbe.

La ganadora de la sección competitiva del D’A es posiblemente la ópera prima más vibrante de 2016. La joven israelí Hadas Ben Aroya escribe, dirige y protagoniza el retrato íntimo, colorista y con sentido del humor de una chavala de veinticinco años que busca hallar un sitio a su medida en el planeta mientras que lucha por olvidar a su ex-. Armada con sus auriculares violeta y modulaciones muy veraces entre desparpajo y también inocencia, la protagonista encarnada por la propia directiva se mueve por la urbe y las salas de baile en planos secuencia tan ingrávidos como su actitud frente a la vida. Así sea enviando whatsapps agobiados, desafinando al cantar como Lesley Gore o fingiendo que puede vivir al lado del amor, Hadas resulta tan cercana como palpitante, múltiples galaxias más real que las protagonistas de Girls y, quizá por ello, por su existencia mundana y con la dosis compartida por todos de #traumas y #casito, uno de los personajes más fascinantes del año.

Otra ópera prima de otra directora que, ya desde el principio, demuestra con su voz propia que tendrá mucho que decir en el futuro. Caroline Duras, coguionista de los últimos grabes de su pareja Philippe Garrel, demuestra un inusual talento para crear atmósferas sugerentes y misteriosas en su ficción, empapada de vitalidad y sucesos impredecibles. La garreliana Clotilde Hesme interpreta a una escritora aspirante que asiste una convivencia artística en la increíble Villa Médici de Roma, becada por la Academia Francesa para entrenar y desarrollar su habilidad literaria. Lo que encontrará allí, tanto relacionado con el propio funcionamiento de la institución, como el devenir de su relación de pareja o bien el contacto que establece con otra alumna (magnética Jenna Thiam) lleva el relato por caminos oníricos y fantasmales de bastante difícil farsa y extrema sencillez para raptar el espíritu del espectador, quien va a quedar automáticamente atrapado por la historia.

La última película de uno de los directivos más atrayentes y también infalibles del circuito comercial es tan diferente a High-Rise que no queda más antídoto que rendirse ante la capacidad de maniobra y disfrute del directivo Ben Wheatley y su compañera Amy Jump al guión. Si la adaptación de Ballard que hicieron estaba llena de capas de complejidad y una narración salteada por elipsis, en Free Fire, una especie de hija bastarda entre Reservoir Dogs y un western de Leone protagonizado por lombrices (la comparación tiene sentido, lo juro), todo marcha lineal y directo como un disparo de subfusil. La película no va más allá de su deliciosa sinopsis: una venta de armas que sale mal. Y todo el planeta termina a balazos con quien tiene delante. ¿Los jugadores? De ensueño tan infalible ante la cámara como Cillian Murphy, Brie Larson, Armie Hammer… ¡Hasta Sharlto Copley está excelente! Si Ben Wheatley ha logrado eso… ¿dónde se encuentra el límite?

El segundo largo de la francesa Justine Triet (La batalla de Solferino) supone también su consagración como uno de los mayores talentos de la comedia francesa moderna. Aliándose con la espléndida Virginie Efira (muchas ganas de verla reiterar con Paul Verhoeven en su próxima película de nunsploitation), Triet pliega a las mil maravillas su torrente habitual a los resortes de una comedia romántica con vocación popular y las cosas muy claras en cuestión de avance argumental, réplicas, ritmo y hasta picardía. Su protagonista, la letrada soltera Victoria Spick, deberá batallar por su usuario llevando minifaldas provocativas y, además de esto, siendo autosuficiente frente a una yuxtaposición de desastres psicofármacosexuales que van más allá de un posible episodio de Ally McBeal escrito por el Bender de Futurama. Es una de las comedias del año.

La portuguesa Rita Azevedo Gomes ha sido uno de los descubrimientos más felices de la cinefilia del siglo veintiuno. Aunque debutó en mil novecientos noventa con O Som da Terra a Temblar, fue la llegada del drama romántico de iniciación –arrebatador a todos los niveles– que hizo más de un decenio después, Frágil como o planeta (dos mil dos), lo que nos dilató las pupilas, quizá por siempre. Después, la historia es más conocida: se estrena La venganza de una mujer (dos mil doce) y todos desvariamos con su razonamiento complicado y movimientos de cámara hipnóticos. Su siguiente filme, Correspondências, responde más a las coordenadas del ensayo audiovisual epistolar, con lectura, representación y declamaciones de la correspondencia entre los poetas Jorge de Sena Sophia de Mello Breyner, ya sea en viñetas de corte straubiana como remitentes al Godard más literario. Un cine de la palabra que deja paladear el apófige de cada letra manuscrita en las voces de un reparto variado en portugués, francés, italiano o griego mientras que el verbo se hace imagen y las distancias se pulverizan.