6 películas sobre la guerra en los Balcanes

Para quienes la vieron por el telediario, durante cerca de una década larga. Pero el calendario no miente: en 1992, hace veinticinco años, hace 25 años, empezó ‘oficialmente’ la Guerra de Bosnia, seguramente el capítulo más desquiciado de aquel sindiós que se dio en llamar Guerra de los Balcanes. Durante cerca de una década (el fin aproximadamente claro del enfrentamiento se fecha en dos mil uno), los conflictos provocados por la rotura de Yugoslavia sirvieron como epílogo sanguinolento a la Guerra Fría. Y, entre tanta dificultad (cuando menos tres bandos en pelea, innumerables grupos paramilitares, los asedios de Dubrovnik y Sarajevo, la comunidad internacional metiendo la pata una vez tras otra…) aquellos que no somos expertos en geopolítica tuvimos, y tenemos, muy pocos recursos para orientarnos. Uno de ellos fue, y es, el cine: lo probamos a continuación.

Mientras el asedio de Sarajevo tenía reservado un sitio perpetuo en los telediarios, Manchevski firmó, seguramente, el primer filme de importancia sobre un enfrentamiento que atravesaba por entonces una de sus fases más crudas. Nominada al Oscar, y ganadora del León de Oro en Venecia, Antes de la lluvia cuenta tres historias cruzadas en las que ningún grupo étnico (ni religioso, ni político) deja de cometer crueldades y estupideces.

Para encontrar las raíces del enfrentamiento en la ex- Yugoslavia hay que remontarse, cuando menos, a los días del imperio otomano. Pero, si uno no desea llegar tan lejos, asimismo puede fijarse en la II Guerra Mundial y el ascenso del mariscal Tito. Dándole a esa premisa la manera de una comedia atroz, Kusturica dirigió una película que triunfó a lo grande en toda Europa, llevándose la Palma de Oro . Ahora bien: el filme también recibió serias acusaciones de hacer propaganda en favor de Serbia.

Lo más crudo del conflicto balcánico ya se había acabado, mas sus secuelas (en Kosovo y en Macedonia) todavía coleaban, y sangraban. Así pues, Danis Tanovic no tuvo piedad. Nada más iniciar este filme, vemos de qué forma dos soldados (uno bosnio, otro serbio) quedan atrapados entre sus respectivas líneas… y no pueden salir de allá por un ‘pequeño’ detalle: el trasero de uno de ellos está justo sobre el detonador de una mina antipersona. Desde este accidente, se desencadena un circo de intereses que deja chaval al montado por Kirk Douglas Billy Wilder en El gran carnaval.

Como nos prosigue recordando Arturo Pérez Reverte a la menor ocasión, la guerra de los Balcanes fue el primer enfrentamiento declarado en pleno cogollo de Europa desde la II Guerra Mundial, y muchos países del continente enviaron allá sus tropas en misión ‘humanitaria’. De ahí que los medios españoles le prestaran una atención inusitada, y que asimismo haya tenido presencia en nuestro cine. En Territorio comanche (1996), eran las propias experiencias bélicas del escritor cartagenero las que servían de premisa a la historia. Y, aquí, el director de Salto al vacío nos muestra el descenso al corazón de las tinieblas llevado a cabo por un grupo de soldados españoles (Eloy Azorín Eduardo Noriega, entre ellos) destinados a Kosovo.

La canadiense Larysa Kondracki (has visto su firma como directiva en series tan pistonudas como Legión, Hail and Catch Fire Better Call Saul) dedica su único largometraje a un caso triste y evidente. Como descubrió la estudiosa Kathryn Bolkovac, no fue solo que la violación fuese una lacra común a lo largo del conflicto: incluso mesnaderos a sueldo de la ONU (concretamente, los de la compañía militar DynCorp) practicaron la trata de blancas. Rachel Weisz, Monica Bellucci Vanessa Redgrave encabezan el reparto del filme.

El último residuo balcánico que llega a nuestras carteleras es esta cinta, ganadora de un premio en Cannes, que se estrena esta semana. A través de 3 historias amorosas, ambientadas en otras tantas décadas mas siempre con la misma pareja protagonista (Thiana Lazovic Goran Markovic), aprendemos una moraleja sencilla: si una zona está sometida a los tirones de grandes potencias (ya sean estas Turquía, Alemania o la URSS) y fanatizada por los enfrentamientos religiosos (el Islam, la Iglesia Ortodoxa) uno no debería extrañarse cuando la ve transformarse en un avispero.