Así llora James Cameron a Bill Paxton: “Vivimos muchas aventuras juntos”

Películas, submarinismo y cabezas de piedra gigantes: el canadiense habla de su relación con el actor, frecuente en su cine desde ‘Terminator’

El actor y directivo Bill Paxton, que falleció el sábado a los 61 años, podía demandar para sí muchas distinciones. Por poner un ejemplo, la de ser uno de los intérpretes más infravalorados de Hollywood… o la de ser uno de los poquísimos actores a los que James Cameron permitía improvisar en el plató. El canadiense y Paxton trabajaron juntos por vez primera en Terminator (mil novecientos ochenta y cuatro), cuando el primero era un directivo en cierne y el segundo uno de los punks apalizados por aquel Arnold Schwarzenegger en traje de Adán. Desde ese momento, rodaron un total de cuatro filmes juntos (entre ellos, Aliens, el regreso Titanic), manteniendo además de esto una buena relación personal. Por eso Cameron haya llorado a su colaborador y amigo en este artículo para The Hollywood Reporter que traducimos a continuación.

Mientras escribo esto, miro una cabeza de piedra de trescientos kilos de Baco, el dios de la celebración. Bill Paxton hizo que me la enviaran a casa, un día. La halló en un hotel que estaba siendo destruido en la ciudad de Nueva York, y se le ocurrió que su amigo Cameron precisaba una cabeza de piedra de 300 kilogramos. Lleva en mi sala de estar desde hace quince años. Bill era esa clase de tío: totalmente original. Se tomaba la vida sin reposo y con el entusiasmo de un niño: para la gente, para las historias, para el arte. Compartimos muchas aventuras: navegando, haciendo submarinismo rodeados de tiburones e inclusive sumergiéndonos juntos en un submarino ruso de investigación, para llegar hasta los restos del Titanic y explorarlos juntos.

Atesoro el trabajo que hicimos juntos: Bill dio vida a muchos personajes imborrables en mis películas. Trabajar con él era una exquisitez, y todos y cada uno de los días traía un surtido de ideas al plató. Le recordamos por su poderosa presencia en la pantalla, mas también es esencial rememorar que era un cineasta muy talentoso. Comprendía a fondo cada una parte del proceso creativo, y tenía un respeto especial por los artistas y los diseñadores de producción.

Era un apasionado coleccionista de arte, de gran cultura y muy leído, con una aguda curiosidad intelectual. Sus personajes cómicos eran las máscaras de un hombre serio, reflexivo y cariñoso. Todavía sigo tratando de admitir que se ha ido. Que semejante fuerza de la naturaleza pudiera desaparecer del planeta cuando estaba en su plenitud, es bastante difícil de creer. Ha dejado un vacío en mi vida que jamás voy a poder llenar. Lloro por el trabajo que jamás vamos a hacer juntos, y por las risas que jamás compartiremos. Mas agradezco y celebro el tiempo, el trabajo y las aventuras que vivimos”.