Así rueda el guionista de ‘Ocho apellidos vascos’

La zona de la villa de Madrid en la que se rueda el nuevo corto de Borja Cobeaga, Zanahorio, está desierta un sábado a las nueve de la mañana. No podía ser de otra forma: al norte de la ciudad, todo zonas residenciales, grandes centros comerciales y explanadas de cemento y oficina, la vida un fin de semana no empieza hasta bastante más bien entrada la mañana.

Pero el guionista de Ocho apellidos vascos y directivo de Pagafantas y No controles lleva ya un buen rato convirtiendo una abierta sala de juntas en el plató donde se va a rodar su nuevo corto: hacer cine es un proceso cuidadoso y frágil, como la preparación de un buen ron, y el equipo de Cobeaga lo sabe, con lo que todo está medido hasta el mínimo detalle. Zanahorio se graba en las oficinas de una famosa empresa de bebidas con alcohol, y por eso todas las salas tienen nombre de cocktail, impreso en grandes cristaleras. Bajo la denominación de cada sala, se puede leer una pormenoraizada lista de ingredientes precisos para preparar cada combinado. Nos sentamos a observar entre “Cuba libre” y “Bloody Mary”.

Un equipo reducido, de apenas una docena de personas, ponen en marcha una historia perteneciente a la serie Historias que cuentan, producidas por Havana siete, a la que cientos de personas enviaron sus historias reales con la esperanzas de verlas transformadas en una historia de ficción. Específicamente, en 3 cortos que dirigen Fran Perea (todavía en preproducción), Ángeles González-Sinde (que ha optado por la animación) y Borja Cobeaga, que tras una preparación dubitativa ha acabado llevando la historia a su terreno.

Me producía curiosidad el punto de partida: que la gente contase historias reales de su vida, y luego convertirlas en un producto de ficción”, nos cuenta el directivo. “La base de la historia es la de la anécdota real: el protagonista trabaja en el departamento de recursos humanos de una compañía y le toca entrevistar a alguien que le hizo bullying cuando eran niños. Lo que más me llamó la atención es que ya en la anécdota original, intenta tomarse una revancha y le sale el tiro por la culata”.

El resultado es una peripecia vital que está a medio camino entre el “podía haberle pasado a cualquiera” y la comedia enteramente Cobeaga, en la que se suman mala suerte, comportamientos vergonzantes y habilidades sociales nulas para producir unos cuantos momentos incómodos marca de la casa.Al principio iba a escribir algo completamente serio, casi con tono de thriller tenso, pero empezaron a salir chistes, y se transformó en una comedia negra, no he podido evitarlo”, asegura Cobeaga. “No es una comedia evidente, de carcajadas, mas el absurdo que hace el protagonista es bastante considerable”.

Jorge Suquet, Borja Cobeaga y Daniel Pérez Prada @Javier K

En el despacho, los técnicos siguen mudando de lugar focos y el atrezzo. Todo el día de rodaje se marcha a desarrollar, prácticamente en su integridad y salvo unos pocos planos fuera del despacho, en la sala. “Es un espacio reducido, una sala y con mucho diálogo entre los actores”, nos cuenta Cobeaga, que quería mantenerlo todo a escala mínima: “Muchas de las historias reales que leí englobaban una vida entera, pero procuraba más bien conceptos veloces, con principio y fin, que encajaran en un corto”.

Un tema complicado

Una de las escenas que presenciamos en el rodaje abunda en una de las indiscutibles especialidades de Cobeaga a la hora de hacer humor: el silencio incómodo, la mirada inquieta y la situación perturbadora. El protagonista, interpretado por Dani Pérez Prada, se halla en una entrevista de trabajo con su viejo abusador y le echa en cara los momentos de calvario durante la niñez, mientras que este, Jorge Suquet no es capaz de recordarlo. “No queríamos cargar las tintas en lo trágico, la intención ha sido en todo instante la de hacer comedia”, nos afirma Dani Pérez Prada que, con su rotundo físico, resaltado por el traje de chaqueta de el mismo color que la moqueta de la oficina, sabe bien de qué habla: “A mí como pelirrojo, algún ‘zanahorio’ sí que me ha caído. Nunca padecí bullying, pero algún insulto cayó, claro que sí”.

La relación de Jorge Suquet con el complejo tema es algo más íntima: “Desde que me llegó este guion he pensado mucho en aquellos años, tanto cuando yo recibía como cuando era el que tenía una posición de poder, que supongo que es una cosa que a todos nos ha pasado…”. En un reposo del rodaje de esta escena, desbordando la misma confianza que su propio personaje, reconoce que “es curioso de qué manera en ocasiones se te quedan marcadas unas cosas, otras veces otras, y hay cosas que llevas en la mochila, la vida de unos sigue, la de otros asimismo, mas cada uno lleva sus posos y sus heriditas”.

Borja Cobeaga deja bien claro que el tema del bullying es simplemente un trasfondo en la vida de los personajes, y la prueba es que “cuando hablé con el creador de la historia, al que vivió la anécdota real, ni siquiera llegué a preguntarle por qué razón le hacían bullying. En el momento en que me afirmó que era pelirrojo tuve la idea de que podía haber sido esa a causa”. En verdad, Zanahorio no disimula cierta simpatía malvada por el personaje del involuntario villano: “No deseaba que el que le hizo bullying fuera un malote, un matón, sino que fuera más bien un pijo, el genial de clase”. Jorge Suquet coincide por completo: “¡Yo creo que es buen tío! Por lo menos ahora lo es…”.

Viejos conocidos

En los descansos entre tomas, Borja Cobeaga logra sostener la moral del equipo alta gracias a su incesante buen humor, pero hay un componente más de camaradería: Dani Pérez Prada y Jorge Suquet ya se conocían con anterioridad: “Habíamos trabajado en algo absolutamente diferente, un Macbeth se Shakespeare”, nos cuenta Suquet. “Jorge es el tío que mejores nudos de corbata hace de la historia”, asevera Pérez- Prada, corroborando la buena sintonía existente entre ambos.

En un género tan complicado como la comedia, los dos dejan que Borja Cobeaga, el auténtico especialista en el plató, lleve la voz cantante. Dani Pérez Prada ya había hecho incursiones en el género en películas como Todos tus secretos o Cómo subsistir a una despedida y Jorge Suquet “en un título también extraño, Esa sensación, de Juan Cavestany, aunque allá tiraba más al absurdo”. Pérez Prada reconoce que “parece que siempre y en toda circunstancia afirmamos esto, que los actores siempre y en todo momento estamos dorando la pastilla al directivo, mas en un caso así es cierto: Borja Cobeaga tiene el sentido de humor que me gusta, y me siento agraciado de haber podido cooperar con él en un corto como este”.

El rodaje se extiende a lo largo de todo el día: antes de la esperada pausa para comer se ha rodado una buena parte del material preciso, dada la abundancia de largas conversaciones en el guion que se ruedan del tirón y a que prácticamente toda la acción transcurra en una única sala. Dani Pérez-Prada no ha perdido en todo momento cierto gesto serio, adecuado para su personaje: como alguna vez ha dicho Cobeaga, la comedia cuenta situaciones entretenidas, pero no necesariamente para quienes las protagonizan.Esta es la historia de una venganza, mas que no termina de fructificar”, medita Pérez Prada. “Es que creo que hay gente que jamás se concluye de librar del todo del pasado”. Y esa es la esencia de Historias que cuentan: experiencias imposibles de olvidar.