Así se graba una banda sonora (para Isabel Coixet)

Cuesta encontrar una esquina tranquilo en la escandalosa Barna vernal, a la espera del boom turístico que está por venir con la llegada del calor, pero los estudios OÍDO, en una de las laderas del inclinado barrio de Vallcarca, están distanciados del ruido urbano y no se escucha prácticamente ni a un ánima. Dentro, Alfons de Vilallonga, uno de los compositores más iconoclastas e ilustres del actual panorama, premio Goya a la mejor banda sonora en dos mil trece por Blancanieves (Pablo Berger, dos mil doce), presta atención a una de las varias tomas de Feeling Lonely on a Sunday Afternoon, interpretada por la joven de voz talentosa Ala.Ni, y tema que es parte integrante de la banda sonora de The Bookshop, la nueva película de Isabel Coixet.

Basada en la novela homónima de Penelope Fitzgerald, The Bookshop está ambientada en un pequeño pueblo de Inglaterra en los años 50 y habla de los esfuerzos de una mujer por abrir una librería, conmocionando la tranquila vida de la zona. En su reparto cuenta con Emily Mortimer, Patricia Clarkson y Bill Nighy, al paso que la cinta se ha rodado en diferentes ubicaciones de Irlanda del Norte y Barna.

The Bookshop es la historia de una mujer cuya luz, inocencia y constancia pone en alerta a los poderes de un pueblo lleno de esquemas oscuros y recios. Es una película sobre la pasión por los libros y la pasión por la vida”, declaraba la cineasta hace unos meses al hacerse públicas las primeras imágenes de la película.

Aunque la película todavía está en proceso de posproducción, las primeras secuencias se mostraron el pasado sábado veintidos de abril en el marco del BCN Film Festival. Inmersa en el proceso de finalización del trabajo, Coixet examina al detalle todo el desarrollo, incluyendo la banda sonora, para cuya composición ha vuelto a confiar en Alfons de Vilallonga en la que es ya su quinta colaboración juntos. Un tándem creativo que marcha prácticamente por inercia, como cuentan desde producción: “Alfonso ha hecho la música de forma directa con las imágenes. Se sabe la película de memoria”.

Nada semeja contrariar los encomios a la profesionalidad de Vilallonga. Con apenas 4 indicaciones consigue que Ala.Ni module el tono y convierta el deje melancólico de la precedente toma de Feeling lonely on a Sunday afternoon en una balada más rítmica. La canción está inspirada en los melódicos estándar de los años 50 interpretados por divas y divos de voz envolvente; un estilo que casa perfectamente con el timbre caluroso y aterciopelado de la joven británica de origen caribeño. Aunque su base es el jazz vocal clásico, Ala.Ni mezcla soul, blues y góspel, y en su despliegue de estilos recuerda a la canónica y singular Billy Holliday.

No es de extrañar que llamara la atención tanto de Coixet como de Vilallonga. Si la primera cuida mucho las bandas sonoras de sus films –en Mapa de los sonidos de Tokyo (2009) aparecían indies como Antony and the Jonhsons o Bedroom, al lado de músicos experimentales japoneses; mientras que en Spain in a Day (2016) recurrió al músico Alberto Iglesias–, Vilallonga es conocido por su amplio conocimiento de estilos tan diferentes como la chanson, el cabaret o bien el jazz. Ese eclecticismo de uno y otro han encontrado en la joven Ala. Ni una especie de tercer vértice, ya que la artista, en su día corista de Blur, toma del reggae y el calipso, el music-hall y, por supuesto, el jazz.

A la cantante le preocupa poder estar en un ambiente lo más íntimo y tranquilo posible, y el estudio se prepara con meticulosidad mas sin pausa. El tiempo apremia y tras las tomas de voz y guitarra, hay que incluir el ukelele a la pista primordial. Tanto Ala.Ni como los músicos graban siempre y en toda circunstancia observando la secuencia donde acabará incluida la canción, con lo que resulta imprescindible ser lo más preciso con la toma. Dos compases alargados pueden provocar que una toma perfecta en concepto de interpretación no acabe de funcionar.

“En esta última toma el ritardano era un poco largo”, le señala Vilallonga a la artista. En efecto, Ala.Ni ha acabado la canción prácticamente pisándose con una escena en que Emily Mortimer se pone a charlar con unos niños, por lo que esa toma, a pesar de que ha encantado a los congregados en la mesa de grabación, hay que repetirla. No obstante, asimismo sucede al contrario y es la interpretación lo que debe modularse y adaptarse al tono emocional del relato. “Sé que la canción a veces parece un poco una nana”, le afirma Vilallonga a la vocalista del otro lado del estudio, “pero tenemos que batallar contra eso”. Y agrega, espontáneo, para animarla: “Canta ligero, alegre, sencilla”.

Feeling Lonely on a Sunday Afternoon es la segunda del par de canciones originales que Vilallonga ha compuesto para The Bookshop. La otra es asimismo una balada al piano que sonará, en principio, con los créditos de la cabecera. ¿Y la banda sonora como tal? ¿Cómo suena y exactamente en qué se ha inspirado el músico? “La banda sonora es bastante atmosférica, como toda banda sonora”, responde breve Vilallonga, concentrado en las últimas grabaciones de esta canción. “Me he fijado en los sonidos de la temporada en que sucede la película, sobre 1959, pero sin ninguna referencia concreta en la cabeza”, añade.

Con un zapato de color cobrizo en un pie y calzando en el otro uno de color negro, el compositor se reclina sobre la silla de la mesa de grabación atento a la nueva toma de la canción. El técnico prepara nuevamente el estudio y todos –Ala.Ni, el guitarrista– toman situaciones concentrados hasta el momento en que suena de nuevo la marca de ‘¡acción!’ en sus auriculares. Son apenas 3 minutos en los que el mundo desaparece y sólo existen las imágenes de Emily Mortimer en The Bookshop y la alegre melancolía que estila la voz de Ala.Ni, que ahora sí ha cuadrado el ritardano, ese final alargado que semeja invitar, ya en la película, a que se cambie de toma y aparezca de nuevo el personaje de Mortimer.

Vilallonga, técnico y asistente se miran al otro lado del estudio, satisfechos, asintiendo con las cabezas. Esa era la toma buena, por lo que la banda sonora está (casi) acabada. Aún queda cuadrar las pistas, masterizar y otros tantos procesos de la posproducción, mas eso es ya una historia y un procedimiento que es mejor dejar fuera de plano.