Brad Bird: “Un buen villano tiene que creer en algo”

Ni el mismísimo Síndrome habría escogido un momento más puñetero para encontrarse con Brad Bird: exacto hoy, cuando entrevistamos al director de Los Increíbles 2, se ha hecho pública la renuncia de John Lasseter, que abandona la presidencia de Pixar tras ser marcado de acoso sexual. Un momento idóneo para murmurar con otro de los fundadores de la Casa del Flexo, vamos. Pero, si admisiblemente es verdad que al cineasta (escoltado por los productores John Walker y Nicole Grindle) se le ve conveniente tenso, nos preguntamos cuánto tendrá eso que ver con la aviso y cuánto con un carácter tan irascible como el de Edna Moda, la diseñadora a la que presta su voz en los filmes de la superfamilia.

Pese a haberse anticipado al auge de los superhéroes en el cine, por ejemplo, Bird afirma que su interés por el tipo es ineficaz: “Quise hacer Los Increíbles para mostrar relaciones familiares: estas películas tratan sobre la vida íntima de una clan, sobre experiencias vitales por las que todos hemos pasado alguna vez. El hecho de que los protagonistas tengan poderes es solo una forma de hacer la historia más divertida para el divulgado, pero en el fondo esta no es una película de superhéroes”.

Y cuando toca murmurar sobre cómo han influido en el nuevo filme los adelantos técnicos (la primera entrega, recordemos, se estrenó en 2004) se refiere a ellos casi más como un engorro que como una delantera: “Entonces era más sencillo murmurar de cómo ibas a hacer una película de animación digital porque cada nuevo avance era revolucionario. Preparando Monstruos S. A. podíamos afirmar: ‘¡Vamos a mostrar el pelo más peludo que nadie ha mostrado nunca!’. Pero ahora todo ha innovador hasta el punto de que las mejoras son muy sutiles y no afectan tanto a la impresión militar”. 

A veces, el tono de Brad Bird se suaviza. Por ejemplo, cuando acento de los poderes como aparejo de caracterización: “Eso es lo que marca la diferencia entre nuestra película y el resto del tipo”, afirma. “Jack Jack, por ejemplo, tiene muchos poderes porque cada bebé es una clave: si hubiéramos hecho lo mismo con un inmaduro de nueve primaveras esta sería una historia como las demás”.

Pero la presencia en la cinta de un millonario filántropo (“Es como Bill Gates: puedes cuestionar sus negocios, pero no su actividad humanitaria”) invita a inaugurar la caja de los truenos: si la primera entrega se ganó críticas por un supuesto mensaje de derechas, ¿cómo se tomará cierto divulgado que Los Increíbles 2 incluya apologías de la autónomo empresa? “Yo no puedo ayudar a esa clan”, espeta Bird. “Cuando hice El superhombre de hierro dijeron que era de izquierdas y luego que Los Increíbles era de derechas. No tengo ni maldita la idea de cómo se tomaron Ratatouille: seguro que hay derechistas que se ofenden al verla e izquierdistas que exigen becas para que las ratas aprendan a cocinar”.

Al verlo así, tan tajante, no es extraño que el cineasta tenga simpatías por Raptapantallas, el grosero de su nueva historia: él todavía admite notar ganas de mandar a freír espárragos a la sociedad de la información. “Un buen grosero tiene que creer en poco, y todavía tiene que tener parte de razón en lo que dice”, señala. Así pues, necesitamos un héroe… y ese héroe es Ethan Hunt. Cuando planeaba las escenas de energía de Los Increíbles 2, ¿pensaba Bird en su experiencia dirigiendo Tarea: Inasequible – Protocolo espectro? “Al revés: cuando preparábamos esa película, Tom Cruise reunió a todo su equipo de especialistas, les puso Los Increíbles y les dijo: ‘Así es como le gusta hacer las cosas a este tío”.