Brad Pitt sólo debería hacer comedia

Máquina de guerra no es una gran película pero merece la pena ser vista por 2 razones: lo que cuenta y el personaje de Brad Pitt.

Esta cinta de David Michôd está basada en un hecho real. Después del atentado del 11 S la guerra de Afganistán se les está atragantando a los estadounidenses así que es hora de mandar a un experto a resolver la situación. El señor lobo de las guerras.

Y esta clase es el galardonado general Glen McMahon. Alguien trasnochado que ve como el arte de la guerra se ha transformado en un estado de vagancia irreversible donde los intereses de tipo político que predominan están más cerca del negocio que de hacer justicia o  mejorar el planeta. Con lo que para hacer su plan (cuyo objetivo es, esencialmente, invadir el país) precisa hacer varias trampas y realizar ciertas coaliciones inesperadas. Y claro, el hecho de que sea una sátira cuyo personaje principal está repleto de contradicciones le da vía libre al director para hacer un retrato absolutamente desquiciado de una guerra.

Michôd ha declarado que dejó total libertad a Brad Pitt para edificar a Glen McMahon, y el resultado es excesivo y fantástico. Su forma de caminar o de correr, su ojo pipa, su lengua viperina, su voz, sus gestos y esa personalidad como de testimonio chanante hacen de este papel un hito en la comedia moderna.

Las conclusiones son múltiples. Que Brad Pitt solo se expone de veras cuando es cómico. Y que precisamente por eso debería olvidarse del resto de géneros. El actor ya ha dado todo lo que debía dar en el drama, ya tenemos Seven, El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, El curioso caso de Benjamin Button, MoneyBall o El árbol de la vida. En verdad desde la película de Malick en dos mil once no ha vuelto a tener un papel relevante. Y si lo pensamos fríamente, y quitando esas excepciones, sus personajes cómicos valen bastante más que los serios…

POR EJEMPLO, MICKEY O’NEIL

Brad Pitt interpretó al mejor personaje de la mejor película de Genial Ritchie, Snatch. Cerdos y diamantes. En las películas de Ritchie siempre y en toda circunstancia aparecen muchos personajes, con lo que es muy difícil que uno solo robe toda la película y justamente eso fue lo que ocurrió con Pitt. Cuando pensamos en Snatch pensamos irrevocablemente en ese boxeador gitano irlandés que habla raro, como entre gárgaras, y que repite todo el rato que quiere una caravana “me fer ma”.

“¿Te agradan los chochos?”. Esta frase es ya un tradicional en las conversaciones cinéfilas. Su interpretación es corta pero formidablemente amena. Y Ritchie fue el primero en explotar esa vis cómica de la que el actor ya había dado ligeras pruebas en papeles secundarios como su momento de gloria en De qué manera ser John Malkovich.

Mickey O’Neil es mejor que su vampiro de Entrevista con el vampiro, que su protagonista de Leyendas de pasión o bien que Joe Black. Mickey O’Neil solo lo puede hacer Pitt. Los demás papeles son intercambiables.

¿QUIÉN NO HA LLORADO DE LA RISA CON CHAD FELDHEIMER?

Tuvieron que llegar los Hermanos Coen para apostar fuerte por el Brad Pitt cómico. En Quemar tras leer aún no era protagonista pero se llevaba más minutos en la película de Ritchie. Y aunque en esta película tanto George Clooney como John Malkovich o bien Frances McDormand estaban graciosísimos este instante gana por goleada.

En esta cinta, que es una de las obras maestras de los Coen, Pitt realiza una búsqueda en el humor más estúpido, en el gag ameno y naif; y de esa forma construye un personaje blanco, bobo, formidablemente ameno y de esos que contagian la carcajada entre los espectadores. Un payaso en forma de entrenador personal tan encantador como idiota que se ve inmerso en una conspiración del gobierno.

Chad Feldheimer es mejor, por servirnos de un ejemplo, que su trágico personaje en Babel, que su espía de Spy Game o bien que su enamorado de The Mexican.

Y SU OBRA MAESTRA, EL TENIENTE ALDO RAINE

Un soldado americano y judío que se dedica a cazar nazis.

Solo su escena haciéndose pasar por fascista italiano aguantando los envites de un fabuloso Christoph Waltz… Solo esa escena vale más que la mitad de la filmografía de Adam Sandler.

Quentin Tarantino le dio su gran papel, el de Aldo Raine “El apeche”. Tarantino le debió decir: “Brad, tienes que interpretar a un oficial de Tennesssee, que se dedica a matar soldados nazis de la manera más atroz y bestia. No tendrás mucho diálogo mas tu sola presencia ya debe hacer sonreír al espectador” Y Brad Pitt se sacó de la manga una especie de sátira sinvergüenza de Marlon Brando.

El único inconveniente es que todas las miradas fueron para Christoph Waltz y su coronel Hans Landa que se comió la película entra. Ahora, con el tiempo y tras haber asimilado que Waltz solo domina con perfección un solo registro, queda claro que dentro de la pieza maestra de Tarantino asimismo existe la obra maestra de Brad Pitt.

Aldo Raine es mejor que su papel de salvador en 12 años de esclavitud o bien que su héroe de familia en Guerra Mundial Z un papel que a todas luces le hubiera pegado considerablemente más a Tom Cruise, por ejemplo.

Así que, después de reírnos un rato con Glen McMahon precisamos que alguien próximo a Brad Pitt, o bien Brad Pitt mismo lea esto y se persuada para hacer comedia todo el rato hasta el momento en que se retire del cine.