Cintas azules y palabras rojas: los momentos más políticos de los Oscar

Aunque pasarán a la historia por el histórico trastazo al dar el premio a mejor película, los Oscar 2017 han señalado por otra razón, esta más predecible. Buena parte de la gala, desde los alegatos del presentador Jimmy Kimmel hasta los agradecimientos de los ganadores, estuvo dedicada a buscarle las cosquillas a Donald Trump, sus políticas y su hostilidad hacia Hollywood. Acá os ofrecemos unos ejemplos selectos.

Aunque, en España, su significado sea muy, muy diferente, el nudo azul que se vio en la alfombra roja de los Oscar fue un símbolo de apoyo a la ACLU [Unión Americana de Libertades Civiles], una distinguida y veterana O.N.G. que se ha distinguido por su encarnizada oposición a las políticas de Trump. Entre los asistentes que lo lucieron se encuentran Ruth Negga (Loving), el músico Lin-Manuel Miranda (Vaiana) Barry Jenkins, director de Moonlight.

El presentador de los Oscar no perdió tiempo en marcar el tono anti-Trump de la gala con su alegato inaugural. Ciertas perlas: “Esto [la ceremonia] lo está viendo la gente de doscientos veinticinco países que ahora nos odian”, “Quiero agradecerle al presidente Trump: ¿recordáis aquello del año pasado de que los Oscar eran racistas? Pues, gracias a él, se ha acabado”, y el recordatorio a la afición del mandatario por comentar los Oscar: “El presidente tuiteará sobre esto, todo en mayúsculas, cuando le toque ir al baño a las cinco de la madrugada de hoy”.

Además de haber logrado la extraña hazaña de que Escuadrón suicida se llevara una estatuilla, Alessandro Bertolazzi puso su grano de arena en el tiempo político de la noche: “Soy un inmigrante que vino de Italia y que trabaja en todo el mundo”, dijo, ya antes de dedicar su premio a los inmigrantes en EE UU.

Uno de los momentos más intensos de los Oscar fue la lectura del manifiesto mandado por el directivo iraní, quien ya había repartido tobas contra Donald Trump en un comunicado anterior. “Dividir el mundo entre ‘nosotros’ y ‘nuestros enemigos’ crea temor, y es una excusa falaz para la agresión y la guerra”, señaló el texto, leído por la ingeniero (estadounidense de origen iraní) Anousheh Ansari. 

Copresentador de las categorías de animación, el actor de Neruda recordó afablemente que él es mexicano, y que eso de las barreras fronterizas no le hace ninguna gracia. “Como mexicano, como sudamericano, como trabajador inmigrante, como ser humano, me opongo a cualquier tipo de muro que nos separe”.

Orlando Von Eisendel, director de The White Helmets (Oscar a mejor corto documental) lanzó un desafío a la islamofobia mediante una cita del libro santurrón musulmán. “Como afirma el Corán, quien salva una vida salva a la humanidad entera”, afirmó, antes de rememorar a los presentes que la guerra en Siria prosigue siendo una carnicería.

Justin Hurwitz, Benj Pasek Justin Paul, ganadores de mejor canción por La La Land, también lanzaron una invectiva contra Trump. Esta vez, se trató de una defensa de una infraestructura cultural conminada por los recortes. “Me he educado en escuelas públicas, donde el arte y la cultura eran respetados, reconocidos y protegidos”, señaló Hurwitz.

Narrando la experiencia de ser negro, gay y crecer en un ghetto, la (accidentada) ganadora de mejor película es justo la clase de filme que podría darle ardores de estómago al presidente de EE UU. Y el discurso de Barry Jenkins, no afirmemos. “Vosotros, todos aquellos que os sentís como si no tuvieseis un espéculo en el que miraros, que vuestras vidas no están reflejadas, sabed que la Academia está con vosotros, que la ACLU [Unión Americana de Libertades Civiles] está con vosotros, que estamos con vosotros, y que durante los 4 años que vienen no os dejaremos solos. No os olvidaremos”.