¿Cómo es rodar un blockbuster? Ian McShane lo explica como nadie

Que Ian McShane no le tiene un singular cariño al cine de alto presupuesto es algo bastante sabido. El actor, que habita actualmente el ido planeta de American Gods, lleva prácticamente 50 años de carrera a cuestas, y eso le ha dado ocasión para verse en producciones de todo tipo… a las que despacha con su ácido humor. Mas el no va más ha llegado en una reciente entrevista para Vulture, en la que recuerda su encuentro juvenil con un gigante del cine, y ofrece múltiples citas memorables sobre el arte de hacer películas.

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“Cuando tienes que rodar una película como Piratas del Caribe: En mareas enigmáticas, eso es…”, comenta McShane. Y, ahora, narra la anécdota: “Recuerdo que, allí por 1969, yo estaba rodando La viuda del diablo con Ava Gardner, en los estudios Pinewood, y Billy Wilder estaba allí mismo, con La vida privada de Sherlock Holmes”. Total, que el joven McShane va a tomarse una pinta al bar del estudio, y allá se halla con el autor de El piso con un Martini en la mano. “Yo voy y le digo: ‘Señor Wilder, soy muy fan de sus películas, ¿de qué manera va el rodaje?”. 

La respuesta de Wilder, conforme McShane: “¿Que cómo va todo? Pues, después de 20 semanas, es como seguir follando tras haberte corrido”. Y, de acuerdo con el actor, esa es la definición perfecta de un rodaje monstruoso: “Cuando haces algo como Hércules [2014], es justo eso: ‘Bueno, ya me he corrido, pero debo proseguir adelante. ¡Por el hecho de que eso es de lo que se trata! Son imparables, son como máquinas, porque hace falta rodar una cantidad enorme de material”.

Y no pienses que a Ian McShane le faltan ejemplos, ni tampoco comentarios hirientes para cada uno de ellos. “Me acuerdo de esa que iba un plan como artístico, la de Blancanieves [y la historia legendaria del cazador]. Los que hacíamos de enanos éramos lo mejor de la peli, mas nos tenían que poner como seis mil prótesis, con traseros falsos y todo, y cuando ya las llevábamos puestas, solo quedaban tres horas a fin de que rodáramos nuestras escenas”. 

Bryan Singer, con el que McShane trabajó en Jack el mata gigantes, también se lleva una colleja: “Cuando llevas una barba postiza y una armadura dorada, no hace falta ni que hables: ese es el papel. Me entraban ganas de decir: ‘¿Podéis eliminar todas mis líneas de diálogo y dejarme que me quede acá, sentado en el caballo?’. Bryan acostumbraba a decirme: ‘¿Puedes decirle tus líneas al tío que está detrás de tí?’. Y le respondía: ‘¡Pero si no puedo ni virar el puto cuello! ¡Y toda vez que me doy la vuelta esta armadura hace ruido!”.

El resumen de McShane termina siendo bastante filosófico: “En esta clase de rodajes, te pasas la mitad del tiempo con la risa floja, y, la otra mitad, pensando en el sueldazo que te van a pagar”. Tras aclarar que no le semeja algo humillante (“Es solo otra forma de trabajar”), el actor se despide con otra cita, esta vez del comediante Milton Berle: “Mejor ser un actor de mierda en un peliculón que un actorazo en una peli de mierda”. Seguro que Mr. Miércoles estaría de acuerdo.