Cuatro versiones de Dracula que no has visto

Dracula
Cuatro versiones de Dracula que no has visto

Ahora que el equipo de Sherlock ha anunciado que amoldarán Drácula a T.V. y que la serie de Crónicas vampíricas está cada vez más cerca de ver la luz, es instante de anunciar que estamos escasos años de un revival vampírico.

Aunque pensándolo bien ¿Quizá el mito del vampirismo se fue alguna vez? Es realmente posible que no, y para demostrarlo, repasaremos 4 versiones de Drácula que, si bien creas que habías visto todas y cada una, te faltaban por ver.

En la temporada de las dobles versiones, una para U.S.A. y otra para el público hispano, el directivo George Melford empleó a lo largo de las noches el decorado de Tod Browning y su Drácula para rodar la versión en castellano del mito vampírico.

Protagonizada por el actor español Carlos Villarías, que veía los dailies de Browning y Lugosi para procurar cuadrar la interpretación de este último, la cinta es la que se pudo ver en países de habla hispana, en los que no se comercializó la de Browning. Para muchos expertos, se considera muy superior. La lástima es que aunque hace unos años se hizo un esfuerzo por recuperarla en DVD, lograr verla no resulta simple.

En esta década en que Marvel ha terminado por eclipsar cualquier blockbuster del mes, conviene rememorar que en no pocas ocasiones, la Casa de las Ideas ha contado con Drácula como personaje central, teniendo su propia compilación de cómics llamada La Tumba de Drácula.

En estas apariciones, el noble transilvano tenía la cara de Jack Palance, quien (ya con los cómics en publicación) daría vida al personaje en una TV-Movie británica dirigida por Dan Curtis (el realizador de Dark Shadows) y escrita por Richard Matheson, el padre espiritual del vampiro moderno merced a su novela Soy Leyenda.

Curiosamente, esta TV-Movie se llamaba originalmente Bram Stoker’s Dracula, nombre que adquirió Coppola para hacer su conocida versión.

Puede que sea la versión más cutre de todas y cada una y de hecho, puede ser una de las películas más miserables que jamás hayas visto. En 1966 la fiebre de décadas antes por cruzar monstruos daba sus últimos estertores y el director William Beudine rodaba en solamente 8 días Billy the Kid frente a Dracula.

En la película, John Carradine daba vida al vampiro, que intentaba convertir en no muerta a la prometida del peligroso forajido del salvaje Oeste, haciéndose pasar por un lejano tío suyo. Por si acaso la mezcla fuera poco agraciada, la película se exhibía en un doble pase con Jesse James Meets Frankenstein’s Daughter, asimismo de William Beudine, en la que la nieta del Doctor Frankenstein intentaba acabar con Jesse James.

En mil novecientos setenta y dos, los argumentistas Emilio Martínez Lázaro y Juan Tébar (el creador -no olvidar- del cuento original de La Residencia) decidían darle una de sus mejores encarnaciones a Drácula dentro del cine de España con La Saga de los Drácula, una película de León Klimovsky en la que Narciso Ibáñez Menta daba vida a un descendiente del personaje de Stoker.

La película estaba llena de buenas ideas, como el vampiro no nato y pasa por ser uno de los grandes trabajos de un cineasta tan singular y todoterreno como era el hispanoargentino León Klimovsky, quien en una época en que el cine español de terror era muchas veces una excusa para el destape, logró trabajar con honradez y oficio en el género.