El guionista español que lo peta en Hollywood

“Estaría bien que te vinieses a Hollywood, Javier, preguntan mucho por tu guión”. Tras años de esfuerzo, Javier Gullón (natural de Logroño como Rafael Azcona, en 1975) se había abierto paso escribiendo: arreglaba guiones de otros; estrenaba películas tocando todos los palos, del thriller (El rey de la montaña) al drama (Hierro), pasando por la comedia (Al final del camino) y el terror (Out of the Dark); y alcanzaba el éxito internacional con Enemy de Denis Villeneuve (La llegada, Presos, Incendies), su adaptación de la novela El hombre duplicado de José Saramago. Pero no era suficiente, la industria del cine en España no le dejaba mucho espacio: “Si no haces televisión, es complicado sobrevivir; me pilló el boom de la comedia con 8 apellidos… y yo prefiero otros géneros”.

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“Escribí un spec [un guion por su cuenta, en argot hollywoodiense] en 2014 y se lo mandé a mi mánager en Los Angeles”. Gullón se fundamentó en un recorte del diario El País que guardó en dos mil cuatro, un acontencimiento vinculado a un choque de aviones en el cielo, sobre Zúrich, con 71 fallecidos en julio de dos mil dos. Lo tituló 478, los días tras los que un ciudadano ruso que perdió a su familia tardó en hallar al supervisor aéreo del accidente. Aquel spec tuvo buena acogida: “Me situó en el mapa, me reuní con Andrew Dominik, con la gente de Plan B (la productora de Brad Pitt) y de Darren Aronofsky, y con múltiples marcatendencias de Hollywood”. Algo les había gustado. De esta forma, en agosto de dos mil quince se mudó definitivamente.

“Aronofsky se lo ofreció a Schwarzenegger: ‘Puede ser para ti como El luchador para Mickey Rourke”. Si el guionista daba el OK, la película se hacía: “Yo, que imaginaba un filme seco, duro, y pensaba en Haneke y en música de procesiones de Semana Santa, estaba obsesionado con hallar un buen director. Mas hallé a Schwarzenegger, y es bastante difícil decir que no a eso”. El acuerdo se plasmó en casa de Arnie: “Nos citó a las 8. Qué tarde, pensé. Y el día de la asamblea, me llama mi agente a las 7:40 de la mañana: ‘¿Dónde diablos estás?’. ‘En casa, preparando unos huevos revueltos’. Pensaba que era una asamblea con horario de España, por la tarde. 50 asambleas en Hollywood y solo he llegado tarde a casa de Terminator”.

Pese al retraso de Gullón (su agente consiguió alargar el encuentro) fue una asamblea de presentación cordial, un desayuno de trabajo y cortesía, en la que el ex- gobernante de California se mostró cálido y afable en el salón de su casa: “Charlamos distendidamente, se mostró encantado con el guión. Sobre la mesa, croissants y napolitanas. ‘Esto es lo que me mata’, me comentó mientras que señalaba los bollos”.

De aquel fervor por 478, retitulada Aftermath, dirigida por Elliot Lester (Blitz, Nightingale) y estrenada en España el veintiocho de abril como Una historia de venganza, a nuestro guionista le han surgido más encargos: que puedan contarse hoy, tiene entre manos el guión de The Dark Side, libro de Anthony o’Neall, que ha escrito para el argumentista (La lista de Schindler) y productor Steven Zaillian (Millennium, The Night of); y la labor de adaptar Hawksbill Station, clásico de ciencia-ficción de Robert Silverberg.

Pero lo más potente llegará de la mano de J. J. Abrams, con quien prepara el piloto de la serie Glare. Gullón firmó un blind deal (pacto a ciegas) con Bad Robot, su productora: “Tienes un año para para proponerles ideas, y si les gusta alguna, la escribes. Lo malo es que puede no agradarles ninguna y solo te pagan tras escribirla. Una de ellas les convenció y asimismo ha entrado HBO, que desde Westworld busca proyectos de ci-fi”. Lejos de las comedias del cine de España, Gullón ha encontrado su lugar en el mundo escribiendo ciencia-ficción en Hollywood. Mas, inquieto, insiste por su cuenta: “Estoy con otro spec, un pequeño thriller ambientado en Los Angeles, una urbe que me agrada mucho. Todo el mundo la detesta, mas a mí me resulta muy inspiradora”.