Empoderamiento femenino, libros sagrados y luchas de egos: ‘Embrujadas’ cumple 20 años

El exitoso estreno en 1997 de la serie Buffy, cazavampiros hizo que la sujeción estadounidense donde esta se emitía, la desaparecida The WB, sintiera la requisito de buscarle una especie de prima hermana que pudiera ganarse todavía el cariño del conocido y la crítica. Fue entonces cuando Suzanne Daniels, directora de la sujeción en ese momento, le pidió a la libretista y productora ejecutiva Constance ‘Connie’ Burge que crease una serie sobre la vida de unas brujas, ejemplo clásico de empoderamiento mujeril.

Fue así como nació Embrujadas. Emitida con suficiente éxito entre 1998 y 2006, la serie narraba las aventuras de tres hermanas adultas —Prue (Shannen Doherty), Piper (Holly Marie Combs) y Phoebe Halliwell (Alyssa Milano)— que, para su sorpresa, descubren que descienden de una larga dinastía de brujas con poderes sobrenaturales, heredados de generaciones detrás. Eso les lleva a acogerse al ‘poder de tres’ para enfrentarse a las fuerzas del mal, con el fin de proteger a los inocentes (a la vez que intentan conseguir cierto inmovilidad en sus vidas personales).

Cuando las hermanas heredan la mansión de su querida abuela y encuentran el Obra de las Sombras, descubren que cada una de ellas posee un poder increíble, que usarán para resolver múltiples casos. Prue, la hermana veterano, recibe el poder de la telequinesis. La hermana mediana, Piper, obtiene la capacidad de congelar el tiempo. Y la pequeña (Phoebe) se queda con la ausencia desdeñable capacidad de acoger premoniciones.

Por su parte, el célebre Obra, al que las chicas acuden constantemente por tratarse de la fuente de sus poderes, se convirtió en poco tiempo en uno de los grandes protagonistas de la serie. Es más, el productor Brad Kern llegó a afirmar que, si adecuadamente la mansión de las Halliwell era la “matriz del software”, el Obra de las Sombras era “el corazón y el alma mágicos”.

Conscientes de su gran peso en la trama, los creadores de la serie quisieron hacerlo lo más verdadero posible. Es por ello que el compendio fue dibujado (casi) completamente a mano por tres artistas diferentes a lo espacioso de la serie (uno de los cuales, por cierto, fue contratado posteriormente por la propia Alyssa Milano para pintar varios murales en las paredes de su casa). Pero, encima, tuvieron que crearse otras dos versiones del libraco (que pesaba más de cuatro kilos), para las escenas que implicaban que el objeto fuese transportado de un sitio a otro o arrojado por los aires.

Una de las cosas más curiosas es que la serie, que llegó a España en julio de 2001, arrasaba en audiencia cuando Doherty abandonó la producción, acoplado al final de la tercera temporada. Los guionistas optaron por cargarse al personaje haciendo que fuese atacado por un demonio en el postrero episodio de esa temporada, y la actriz —conocida hasta entonces por su papel de chica mala en Sensación de estar y por su éxito de diva problemática— se marchó para siempre, entre fuertes rumores de exigencias salariales y mal rollo con sus compañeras de reparto.

Pero, ¿se tiraban efectivamente de los pelos las protas en el set de rodaje? No, pero casi. Por un flanco, Combs y Doherty se conocían desde hacía tiempo y su relación era suficiente buena. Sin bloqueo, Milano admitió en una entrevista que rodar con Doherty había resultado tenso en más de una ocasión, pero que su relación con la veterana actriz (que lleva tiempo luchando contra un cáncer de mamá) es cordial ahora, y que los abriles de rencillas personales habían quedado detrás. Doherty, por su parte, explicó en varias ocasiones que el pique se había conveniente a que tanto Milano como ella habían crecido como estrellas infantiles y a ambas les prometieron el papel principal de la serie. “Había mucho drama en el set de rodaje y poca pasión por el trabajo”, señalaba en 2013.

Sea como fuere, con la salida de Doherty, que se embolsaba setenta y cinco mil dólares por episodio, se incorporó al reparto de la serie la actriz Rose McGowan. Ella daría vida a Paige, la hermana perdida que al fin volvía a encontrarse con su clan y que traía consigo el poder de la telequinesis y metamorfosis. Aunque al principio los fans acogieron su arribada con cierto escama, McGowan, conocida por liderar las denuncias contra los abusos sexuales de Harvey Weinstein, devolvió el buen rollo al set de rodaje y se quedaría en la ficción hasta el final.

Durante las primeras temporadas, la serie se centró en los lazos de parentesco de las hermanas, el descubrimiento de su herencia arpía, las relaciones familiares y la persecución de los sueños. “Embrujadas tiene principios dramáticos, pero todavía principios románticos y mucha antojo. La otra cosa es la idea de la realización del deseo; que si yo quisiera, podría divulgar un hechizo y ser un empollón, o hacer que todos a mi rodeando dijeran la verdad. Imagina no tener nunca un día de perros o cosas más serias. Ser capaz de hacer preguntas y obtener la verdad”, reflexionaba Connie sobre el éxito de la serie en una entrevista concedida a In Touch Weekly. Sin bloqueo, las tramas dieron un modismo (no muy adecuadamente recibido por muchos de sus seguidores) cuando el productor Brad Kern tomó las riendas del software.

Asimismo, los líos amorosos de las hermanas fueron ganando protagonismo poco a poco. De hecho, Holly Marie Combs tuvo que vestir ropa holgada durante la veterano parte de la sexta temporada, para ocultar su obstáculo en la vida verdadero (hasta que los guionistas incluyeron su estado de buena esperanza en la historia para explicar la concepción y el arranque de Chris, su segundo hijo con Leo Wyatt, interpretado por el actor Brian Krause). En la vida verdadero, Combs se casó con David W. Donoho, cámara de maquinaria al que conoció mientras grababa la serie y con quien tuvo tres hijos (aunque se divorciaron en 2011).

Como casi siempre ocurre, la serie fue perdiendo fuelle con el paso de los abriles y los productores se vieron obligados a rebasar su final y dar con cuentagotas en ciertos lujos. De hecho, en la octava y última temporada decidieron prescindir de varios personajes protagonistas masculinos y recortar en secuencias de objetos voladores y espectaculares explosiones. Con 179 episodios y ocho temporadas a sus espaldas, la serie echó el clausura definitivo en 2006.

En 2010, sin bloqueo, se creó un cómic con la intención de continuar con las aventuras de las hermanas. Publicado mensualmente por Zenescope Entertainment, suponía una especie de continuación oficial de la serie que retomaba la trama un año y medio posteriormente de su televisivo final. Asimismo, desde hace un tiempo, la sujeción de suscripción The CW viene trabajando en el tirada de un reboot de la serie, en el que no participa ninguna de las actrices del reparto diferente. Esa nueva serie tiene previsto estrenarse en octubre, coincidiendo con el vigésimo aniversario del estreno de la diferente.

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