‘Foster’s Release’: el corto en el que se basó ‘Halloween’

Halloween, o mejor dicho, La tenebrosidad de Halloween, está de reverso. Tras todo tipo de secuelas y remakes, Jason Blum y el mismísimo John Carpenter han unido fuerzas para mostrarnos de nuevo el imperecedero enfrentamiento entre Laurie Strode y Michael Myers.

Cuando en su obra The Man Who Created Halloween, el productor Irwin Yablans explicaba cómo se gestó la película y contaba que se acercó a Carpenter con dos condiciones: hacer una película de terror y que la protagonista fuera una niñera, es posible que no mintiera, pero sí que es cierto que esos datos no nos dejan ver la formación completa de uno de los títulos capitales para entender el cine de terror.

El primer aviso lo daba el periodista Jason Zinoman, autor de un interesante obra traducido en España como Sesión Sangrienta  en el que hablaba de ciertos parecidos entre la película de John Carpenter y Foster’s Release, un cortometraje de uno de sus compañeros de autorización en esa University of Southern Califronia en la que compartieron aulas el propio Carpenter, Dan O’Bannon, Nick Castle o Terence H. Winkless, director de este Foster’s Release. Incluso por aquellas aulas y aquella pandilla desfilaría un escritor poco conocido llamado Bennett Tramer al que Carpenter terminaría cogiendo el nombre para seducir así al pequeño del que Strode está enamorada en La tenebrosidad de Halloween.

En su número 65, la revista Scifiworld profundizaba en el hallazgo de Zinoman y entrevistaba al propio Winkless, que aseguraba que “La historia de Yablans no es la interpretación completa” y ofrecía algunos datos muy interesantes:

Toda la historia que hoy nos trae hasta aquí habría empezado en otro cortometraje de Winkless, Wallflower, una dormitorio universitaria muy influida por los Beatles, el movimiento hippie y por la que desfilaba Dan O’Bannon caracterizado de fauno. Wallflower comenzaba en una fiesta universitaria en la que aparecían todo tipo de estudiantes reales, amigos de los cortometrajistas y amigos de amigos que no sabían cómo habían gastado delante de la cámara.

Mientras rodaban, uno de los chicos que se había presentado en el rodaje, un tipo rubio y muy stop que acabaría teniendo un primer plano en la ámbito, se puso a conversar con Winkless y su director de fotografía, Alec Lorimore, y les contó una idea con la que deberían hacer una película: la historia de una niñera a la que asalta un majareta.

El congregación de amigos no volvió a enterarse carencia del pequeño que les había contado ese punto de partida, pero se pusieron manos a la obra. Irían a San Francisco a rodar el corto en casa de los padres de Winkless, con Mary Burkin, una actriz del congregación de teatro de la USC como la niñera y Dan O’Bannon, al que le faltó tiempo para apuntarse en presencia de la oportunidad de hacer de psicópata y embadurnarse de unto y mugre.

La historia era sencilla: una niñera, en una casa, empieza a aceptar llamadas obscenas para terminar descubriendo que provienen del suelo de hacia lo alto, en el que hay escondido un maligno que quiere ir a por ella. En un principio, la historia se llamó Judson’s Release, por un chiste que hizo O’Bannon en rodaje, pero más tarde, cuando el corto fue distribuido como una dormitorio educativa para alertar sobre los peligros de trabajar como niñera, se retituló como Foster´s Release ¿La razón? No quedaba espacio en la página J del catálogo del distribuidor.

Sin retención, lo más maniático de esta historia viene mucho antiguamente… mientras Winkless intentaba encajar lo rodado en la moviola, le pidió ayuda a su compañero de clase John Carpenter, para que le echara un ojo al montaje que estaba haciendo. Según recordaba Winkless en la entrevista de Scifiworld, el futuro director de Dark Star (en la que igualmente colaboraría Winkless) le dio algunas ideas, como rodar la ámbito de inclusión del personaje o hacer planos del maligno llamando por teléfono, ya que sentía que el psicópata tardaba mucho en aparecer.

Pero por otra parte, Carpenter sugirió otra cosa. “John igualmente nos dijo que podríamos hacer un largometraje con esta historia”, recordaba el director. “Le dijimos que no se podía, que era una historia que solamente podía contarse en 12 o 14 minutos, no más… Primaveras más tarde vi La tenebrosidad de Halloween y me dije ‘Oh, ahora lo entiendo’”.