Joseph Gordon-Levitt corrige la lectura misógina de ‘(500) días juntos’

Estrenada en 2009, (500) días juntos dispone de un extraordinario superficie de honor entre las películas generacionales de la pasada división. Fue el primer espacioso de Marc Webb, posteriormente de varios primaveras haciendo videoclips para grupos como Green Day My Chemical Romance, y, tras suceder por festivales como Sundance y Locarno hasta convertirse en un pequeño gran éxito comercial para Fox Searchlight, acabó siendo reconocida como el gran engendro indie del año. Incluso podemos aseverar que consagró el status de Joseph Gordon-Levitt Zooey Deschanel como novios ideales de internet, acordado cuando Tumblr, que había despejado dos primaveras antiguamente, aumentaba exponencialmente sus millones de usuarios que abrazaban con entusiasmo sus flequillos y títulos estéticos.

La fórmula que proponía el guion de Scott Neustadter Michael H. Weber era eficaz: una comedia romántica para la gestación hipster criada al amparo de la civilización nostálgica precambio de milenio. O, al menos, lo que se entendía entonces por ello; es aseverar, estética de tonos pastel, postura alicaída y tenuemente frustrada delante la vida –pero no tanto como en la era postcrisis financiera que empezó al estrenarse– y gustos musicales entre lo débil (recordemos que The Smiths son una útil de guion y todo) y lo deprimente.

De puesta en estampa escaparatista y narración tan vaporosa como los vestidos de la prota, (500) días juntos conectó de harto con las ansiedades emocionales heteronormativas de toda una gestación que aún era capaz de refrescar sus buenos vasos de hedonismo tamaño venti de Starbucks sin comprobar remordimientos. Pero quizás no todos comprendieran correctamente el mensaje que transmitía la película sobre las relaciones de pareja.

En el filme, Tom Hansen (Gordon-Levitt) es un arquitecto que no-trabaja-de-lo-suyo y se enamora de Summer Finn (Deschanel), la encantadora nueva asistente de su presidente. Tras una dura batalla por ver cuál de los dos intérpretes es capaz de poner mejor luceros de Bambi degollado, se besan y empiezan a salir. Tom quiere una relación seria con Summer, pero ella no quiere tanto compromiso. Con el paso de los días, los desencuentros y las discusiones, se separan. Al poco tiempo, ella se casa con otro tipo con quien sí se siente segura para comprometerse.

Es un planchazo obvio para Tom, desde cuyo punto de sagacidad está narrada la historia. Quizás por eso algunos espectadores acaban llevándose una visión amarga de la relación con Summer y del comportamiento de ella en dirección a él, que aparentemente es la parte que sale más dañada (aunque la película prometa una especie de happy end con la incipiente promesa de una nueva pareja; la vida y sus procesos cíclicos, ya sabes). Eso mismo se reflejaba en el próximo tuit escrito el pasado enero:

“Aún no he perdonado a Zooey Deschanel por lo que hizo a Joseph Gordon-Levitt en (500) días juntos”.

Mensaje que ahora ha sido recuperado por Joseph Gordon-Levitt para desmentir dicha interpretación, peligrosamente reduccionista y misógina, de la historia de la película. “Vuelve a verla. La viejo parte de falta la tiene Tom. Está proyectando. No audición. Es egoísta. Gracias a Dios, restablecimiento al final”, escribe el actor sobre el curvatura de experiencias de su personaje a lo espacioso de (500) días juntos.

Otra respuesta de las ofrecidas al primer mensaje igualmente incide en esta clase de interpretación, repartiendo más el peso del no funcionamiento de la relación y exonerando al personaje de Summer de culpas que se le suelen hacer tradicionalmente a las mujeres tras una ruptura de este tipo.

¿Qué hizo Summer? “Representar con exactitud sus sentimientos en dirección a un ‘buen pequeño’ manipulador que ignoró sus palabras y, a cambio, proyectó injustamente sus propios deseos en ella y luego se enfadó cuando ella actuó en colchoneta a los sentimientos que le había representado de forma honesta en vez de según sus deseos proyectados erróneamente”, contesta otra usuaria.

Esta interpretación sigue la recorrido de la expuesta por Gordon-Levitt, incidiendo en el egoísmo y errata de empatía del personaje de Tom, proyectando sobre su relación con Summer el ideal de lo que él escudriñamiento en superficie de tener en cuenta los deseos y deposición emocionales de ella.

Parece una lección más fructífera y constructiva que la reducción a echarle toda la falta a ella cual exnovio celoso y rencoroso. Por desgracia, no podemos olvidar que uno de los guionistas de (500) días juntos, precisamente, se identifica con la postura perniciosa. Según declaró Neustadter en una carta pública, gran parte del guion es autobiográfico y escrito como exorcismo/venganza contra una antigua novia que rompió con él. O sea, que los carteles del inicio del filme no son un gag, sino que deben tomarse textualmente en su sarcástica maldad.

“NOTA DEL AUTOR: Esta es una obra de ficción. Cualquier parecido con personas vivas o muertas es pura coincidencia. Especialmente tú, Jenny Beckman. Puta”.

Es un mensaje cretino, pero igualmente una advertencia de lo que nos vamos a encontrar a continuación en cuanto a reducción del punto de sagacidad sobre la relación. Para entender cómo de distinta podría suceder sido la percepción popular de la historia de suceder contado igualmente con la perspectiva de Summer (o Jenny), habrá que apelar a otras películas, como Animales nocturnos (2016), de Tom Ford.