La BSO de ‘Guardianes de la galaxia’, canción a canción

¿Preparados para el despegue, amigos y amigas? Más os vale, por el hecho de que Guardianes de la galaxia Vol. dos llega el día de hoy a los cines para propulsarnos hasta el cosmos en compañía de Chris Pratt, Zoe Saldana y ese Vin Gasoil tan vegetal. Y, sí, también con Kurt Russell. Por supuesto, las películas de James Gunn no sería lo mismo sin un Awesome Mix en condiciones. Y, aunque ya sabemos qué canciones sonarán en esta segunda entrega, hoy nos ha dado por ponernos nostálgicos: acá tenéis, revisados uno a uno y con sus comentarios de rigor, los temazos que formaron la BSO de la primera Guardianes de la galaxia. 

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Dos cautelas antes de darle al play. La primera, que este repaso incorpora las canciones en el orden en el que aparecen en el filme, y no en el de la playlist publicada por Marvel cuando se estrenó la película. La segunda, que hemos dejado fuera Spirit in the Sky de Norman Greenbaum, canción que, aunque aparecía en la lista de reproducción, no llegó a sonar en el filme. Y, sin nada más que añadir, toca poner la cinta en el loro de la astronave, subir el volumen al máximo y darle al play.

La escena: ¿Quería James Gunn iniciar su filme con un golpe bajo sensible? Puesto que lo consiguió: en menos de tres minutos vemos de qué forma el pequeño Peter Quill se despide traumáticamente de su madre moribunda y es abducido de la Tierra. Cuando menos, le quedó su walkman…

La canción: Uno de los conjuntos más extraños del pop de los setenta obtuvo su hit más imprevisto (que ya es decir) con esta triste balada de 6 minutos, llena de trucos de estudio y voces inquitantes. El cine ha recurrido a ella en incontables ocasiones (Las vírgenes suicidas podría ser la más célebre), generalmente para escenas de mucho llorar.

La escena: ¿Alguien dudaba de que la sombra de Steven Spielberg iba a gravitar sobre Guardianes de la galaxia? Pues aquí está la prueba definitiva: tras comenzar con un pequeño traumatizado, el filme prosigue con una escena que evoca a Indiana Jones en versión cósmica… y remata la faena con un número musical en el que Chris Pratt le saca partido a su capacidad para hacer chorradas.

La canción: Redbone han sido, probablemente, el único grupo formado por nativos americanos que ha conquistado el éxito en EE UU. Esta irreprimible pieza de rock con aires soul fue uno de sus temas más populares, coronándose como el cuarto fácil más vendido en EE UU en mil novecientos setenta y cuatro. Según comprobamos aquí, su (justa) popularidad fue más allá de nuestro sistema solar.

La escena: Tras una precipitada huida del templo maldito de rigor, Star Lord queda fatal con una muchacha de piel púrpura (por si no os acordáis: se llama Bereet) y le saca lustre al radiocassette de la Milano con esta pieza de power pop.

La canción: La banda de Eric Carmen cosechó grandes éxitos con su mezcla de guitarras poderosas, grandes melodías y exquisitas armonías vocales. Esta pieza de mil novecientos setenta y dos (13 millones de copias vendidas) fue uno de los grandes hits de una carrera que los críticos odiaron, pero que acabó siendo reivindicada con el tiempo.

La escena: Una pelea a 4 bandas con Rocket, Groot Gamora, un encontronazo con el Nova Corps… Y, ea, Peter Quill ya está encerrado en la cárcel espacial de Kyln, preparado para sufrir humillaciones sin cuento al ritmo de esta pegadiza armonía. Y, para colmo, le hurtan el walkman.

La canción: Los suecos Blue Swede consiguieron su único hit internacional en 1974, merced a esta versión de un tema grabado originalmente por B. J. Thomas. La canción no tardó en caer en el olvido… hasta que, allá por mil novecientos noventa, un tal Quentin Tarantino pensó que sería ideal para los títulos de crédito de su Reservoir Dogs. ¿Hace falta contar lo que vino después?

La escena: Tú pensabas que Peter Quill era estúpido. Los demás guardianes (incluyendo a un Drax recién reclutado) asimismo lo pensaban. Pero he aquí que el pirata espacial ha encontrado un procedimiento estupendo a fin de que sus aliados no se larguen del Kyln sin él… ¿Dónde va a estar el maldito orbe?

La canción: Uno de esos temas entre lo jazzístico y lo tropical que tan de tendencia se pusieron en los 70, esta canción le procuró su mayor éxito al músico y dramaturgo Rupert Holmes en 1979. Irónicamente (como pasa a veces en estos casos), su autor no la soporta. Y tampoco le agrada nada el coctel tropical que le da título.

La escena: Por si aún no nos habíamos dado cuenta, Guardianes de la galaxia es el debut en cines del lado más cósmico y surrealista de Marvel. Para dejarlo claro, Gunn nos agasaja con una espectacular entrada en Knowhere, esa estación espacial excavada en el cráneo de un Divino fallecido.

La canción: Decir que esta es una de las mejores piezas del álbum Ziggy Stardust (mil novecientos setenta y dos) o sea muchísimo. Y decir que Moonage Daydream está entre lo mejorcito del repertorio de Bowie o sea más todavía. La canción tuvo una trayectoria muy reservada en las listas, pero los fanes del rey del glam la adoptaron enseguida como uno de sus himnos. Y, como fanfarria para entrar en rincones delirantes del universo, ese solo de guitarra de Mick Ronson no tiene rival.

La escena: “En mi planeta tenemos una leyenda… una leyenda llamada Footloose”. Con el relato de las andanzas del gran héroe Kevin Bacon, y con esta melosa balada, Star Lord está a punto de cautivar a la esquiva Gamora. Hasta que verifica en sus carnes que las asesinas galácticas no se dejan engañar con facilidad.

La canción: Otro tema muy socorrido en el cine para dar ambientación seventies (búscalo en la BSO de Boogie Nights, sin ir más allá), Fooled Around… le proporcionó en mil novecientos setenta y cinco un éxito rotundo a Bishop, conocido hasta entonces como guitarrista de blues. Eso sí: la letra no explica quién les metió a aquellos terráqueos indefensos un palo en el culo.

La escena: Tu situación es desesperada. Lo has perdido todo. Debes batirte contra Ronan el Acusador en un combate sin esperanza (con menos del doce por ciento de éxito). ¿Qué puedes hacer? Puesto que poner este temazo a todo volumen, por supuesto.

La canción: Señoras y señores, inclínense ante la banda de Joan Jett, Lita Ford Cherie Currie, probablemente el primer grupo famoso de rock compuesto íntegramente por mujeres, y una formación cuya repercusión se deja sentir en el punk, el rock, el pop, el metal y algún género que nos vamos a estar olvidando. Aparecida en 1976, Cherry Bomb sigue siendo la canción más famosa de la banda.

La escena: Tras una batalla encarnizada, y después de que un compañero se haya sacrificado para salvar vuestras vidas (¿puedes rememorar eso de “Somos Groot” sin que se te pongan los ojos húmedos?), nada como un poco de soul suavecito para asegurarte un despertar agradable. Y para desafiar a un genocida cósmico a un duelo de bailes, asimismo.

La canción: Descubierta por Curtis Mayfield, esta banda establecida en la ciudad de Filadelfia y formada por 6 hermanos tuvo una trayectoria bastante prudente. Incluso de esta forma, este éxito de 1970 sigue siendo una de las grandes joyas del género, y llegó a ser parte del repertorio de la excelente Nina Simone. Si lo hubiera sabido, lo mismo Ronan hubiera meneado el esqueleto.

La escena: Ahora, quién lo iba a decir, Peter Quill es un héroe galáctico. Y, gracias a John C. Reilly (simpático polizonte del Nova Corps), tiene todo cuanto podría desear: su nave, su walkman… y una tripulación de locos de atar. Al final, eso de “señor de las estrellas” irá en serio, y todo.

La canción: Con la trágica historia de Marvin Gaye (posiblemente, el mejor vocalista de soul de todos y cada uno de los tiempos) y su amiga Tammi Terrell (fallecida trágicamente a los veinticuatro años, cuando su estrellato terminaba de consolidarse), se podría rodar un biopic bien trágico y bien lacrimógeno. Ahora bien: este temazo de 1967 puede ponerle una sonrisa en la cara a cualquiera.

La escena: En dos palabras: “Baby Groot”. Y no pensamos decir solamente.

La canción: Once añitos, once, tenía Michael Jackson cuando grabó esta canción, incluida en el primer álbum de la banda compuesta por él y por sus hermanos. Lanzada como fácil en mil novecientos setenta, y encaramada casi de inmediato como mucho alto de las listas estadounidenses, I Want You Back se ha llevado loas de todo tipo desde entonces, hasta el punto de ser calificada por la gaceta Billboard como “la mejor canción pop de todos los tiempos”. En ‘Rey del pop’ no dejó de interpretarla nunca en sus giras mundiales.