La hora del cine millennial español

Millennial, milénicos, Generación Y… No hay mucho consenso a la hora de encontrar la etiqueta con la que denominar a los jóvenes nacidos entre 1985 y el arranque del nuevo siglo, chicos y chicas que ahora cuentan entre 17 y 30 años; pero de lo que no cabe duda es que debe de ser la generación más estudiada por sociólogos, demógrafos, buscadores web de tendencias y marcas comerciales: todos desean saber quiénes son, de dónde vienen, a qué sitio van, qué hacen en su tiempo libre y, sobre todo, qué les diferencia de generaciones previas.

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También, obvio, en materia de gustos y consumos cinematográficos y televisivos. Los expertos en mercadotecnia cinematográfica llevan por lo menos desde 2010 tratando de examinar si los millennial –crecidos al calor de la Nueva Edad Dorada de la Televisión y consumidores de contenido audiovisual en plataformas digitales, preferentemente- están interesados en el cine (en ir a ver cine en las salas, específicamente) y los estudios sobre su frecuencia de asistencia a salas son objeto de discute año sí, año también.

Del mismo modo, las discusiones críticas sobre si, por ejemplo, La La Land, de Damien Chazelle, es el musical distintivo de los millennial, o bien los encendidos encomios y ataques del mismo nivel a Xavier Dolan, quizás el realizador más característico de la nueva cinefilia, han alimentado debates sobre legitimidades de determinadas preferencias amantes del cine.

Pero, ¿y en nuestro país? ¿Podemos charlar de un cine millennial que refleje a estos jóvenes que se abren camino en el inescrutable mundo adulto? Si en su día ahondamos en los ejemplos que nos llevaron a meditar en el cine de España adolescente, por una parte con el estreno de Promoción fantasma (2012), de Javier Ruiz Caldera, y por la otra con el aterrizaje en las salas de el best-seller juvenil de Blue Jeans El club de los incomprendidos (dos mil catorce), dirigida por Carlos Sedes, con ocasión de la llegada a los cines de Amar, de Esteban Crespo, hacemos lo propio con el cine millennial español. Y estos son los retratos más ajustados sobre ellos hasta el instante.

Amar (dos mil diecisiete), de Esteban Crespo

Nota millennial: Notable

Qué cuenta: Laura tiene 17 años y Carlos está cerca de los diecinueve. Estudian, viven en Valencia cada uno de ellos con su familia y están enamorados hasta la medula. Lo que sigue, sin embargo, es la crónica de la intensidad del primer amor y las inseguridades que provocan que esa llama se vaya extinguiendo. Quemando mucho, evidentemente.

Quién está detrás: Amar es la ópera prima de Esteban Crespo, un cineasta con una amplia trayectoria a sus espaldas: 7 cortos, más de doscientos premios, y el Goya a Mejor corto, así como la nominación al Oscar en 2014, por Aquél no era yo. Los protagonistas son María Pedraza, bailarina, modelo y estrella de Instagram, y Pol Monen, joven actor al que los televidentes catalanes conocerán por las series El cor de la ciutat y Nit i dia.

Logros: Amar retrata a dos jóvenes que despliegan su amor de manera obsesiva mediante redes sociales y todo canal de comunicación que tengan entre manos, y al unísono enseña que la experimentación, las dudas y especialmente los fallos son el denominador común de todo veinteañero. También que mucha veces en esa edad se confunde la pasión con mantener una relación tóxica. La película de Crespo participó en la sección oficial del reciente Festival de Málaga y llega a las salas españolas este próximo viernes veintiuno de abril.

Pieles (2017), de Eduardo Casanova

Nota millennial: Sobresaliente

Qué cuenta: Como indica la sinopsis oficial, “La forma física nos condiciona para con la sociedad, lo hayamos o no elegido . Pieles es la historia de gente físicamente diferente que por esta razón se han visto obligados a esconderse, recluirse o unirse entre ellos. Samantha, una mujer con el aparato digestible del revés, Laura un niña sin ojos o bien Ana una mujer con la cara mal formada. Personajes solitarios que luchan por encontrarse en una sociedad que solo comprende una forma física, que excluye y que maltrata al diferente.”

Quién está detrás: Eduardo Casanova, joven talento mediático, inconformista, y decido a dar que hablar. Tras de sí tiene una nada desdeñable carrera como directivo de anuncios, videoclips y cortos, y, claro, ser una de las caras más queridas de Aída, serie en la que encarnaba a Fidel. El reparto es un catálogo de caras conocidas: Carmen Machi, Ana María Polvorosa, Jon Kortajarena, Candela Peña, Macarena Gómez, Secun de la Rosa, Joaquín Climent, Carolina Bang y también Itziar Castro.

Logros: En la Berlinale, donde participó en la sección Panorama, no dejó al público indiferente, tal y como reflejó nuestra cronista de la pasada edición, Violeta Kovacsics. Douglas Sirk, Todd Solonz o bien Tod Browning son invocados en una cinta que se atreve con la cuestión del cuerpo, las figuras no normativas y la posibilidad de aprecio cuando eres un marginado. Se estrena en salas comerciales el próximo 9 de junio.

Amor eterno (2014), de Marçal Forés

Nota millennial: Notable

Qué cuenta: Carlos es maestro en una escuela de idiomas y al salir del trabajo se pasea por la zona donde se practica cruising (contactos sexuales anónimos) en la barcelonesa montaña de Montjuïc. Una noche, en uno de esos escarceos, va a conocer a Toni, uno de sus estudiantes.

Quién está detrás: Marçal Forés, formado en la ESCAC. Tras debutar en el largo con Animals (dos mil doce), se unió a #LittleSecretFilm, en cooperación con la cadena Calle 13, en la que supuso la decimotercera película del proyecto de cine low cost. Los melómanos locales reconocerán a músicos de la escena indie barcelonesa como Don The Tiger o Papa Topo.

Logros: Hay quien vio en Amor eterno la réplica patria de El ignoto del lago (2013), de Alan Guiraudie, pero la cinta de Forés más bien investiga, como ciertas cintas de los compañeros y compañeras de este reportaje, los límites del amor desde relaciones fuera de la regla. Indudablemente, una apuesta arriesgada que en Sitges dos mil catorce se hizo el premio a la Mejor película de la sección Nuevas Visones Emergentes.

La maldita primavera (2017), de Marc Ferrer

Nota millennial: Sobresaliente

Qué cuenta: Serie Z, cine bajo coste y vandalismo se suman en esta cinta sobre una reptiliana (sic) que es enviada a la Tierra para estudiar a los humanos. Se encontrará, a su pesar, con la versión más trash y desacomplejada de la juventud patria.

Quién está detrás: También desde Barcelona y con los miembros del conjunto musical Papa Topo entre las filas del reparto, La maldita primavera está dirigida por Marc Ferrer, directivo de videoclips y con un primer largo en su CV: Nos parecía importante (2016). Como estrella invitada, aparece Mónica del Raval, probablemente la ramera más conocida de toda Cataluña, protagonista del documental homónimo de Francesc Betriu estrenado en 2009.

Logros: A la espera de que se estrene el próximo cuatro de mayo en el marco del Festival D’A, en Barcelona, Ferrer prueba en este trabajo lo gran influencia que es el primer cine de Pedro Almodóvar en los jóvenes cineastas.

No culpes al karma lo que te pasa por gilipollas (dos mil dieciseis), de María Ripoll

Nota millennial: Suficiente

Qué cuenta: Sara lucha desde que era pequeña contra su mala suerte. Mas el caos emocional y existencial va a llegar cuando, mientras trata de sacar adelante su tienda de accesorios de plumas en el moderno barrio de Malasaña (la capital española) y también intenta mantener una relación a distancia con su novio, sus padres anuncien su divorcio y su hermana, su compromiso con el que fuera su gran amor en el instituto, un guaperas que además de esto toca en una banda de rock.

Quién está detrás: A María Ripoll no se le puede señalar como icono millennial, suyas son las cintas Tu vida en 65’ o bien Ahora o nunca, mas su experiencia tras las cámaras es uno de las virtudes de la adaptación del superventas de Laura Norton. Genera Zeta Cinema, una de las primordiales compañías patrias. Sus protagonistas, un reparto de los más atractivos actores y actrices actuales: Verónica Echegui, Álex García, Alba Galocha y David Verdaguer.

Logros: Más hipster que representativa de la generación millennial, No culpes al karma… es uno de los ejemplos de reformulación de la comedia romántica española que desde hace años trata de hacerse un hueco entre las producciones patrias. Pasó por nuestras pantallas en dos mil dieciseis y superó la nada fácil barrera de los más de 2 millones de euros de colecta.

Las amigas de Ágata (dos mil catorce), de Laia Alabart, Alba Cros, Laura Rius y Marta Verheyen

Nota millennial: Sobresaliente

Qué cuenta: Àgata y sus amigas de la niñez, Carla, Ari y Mar, tienen veinte años y van a la universidad. Si en un momento su amistad parecía inquebrantable, de forma involuntaria y sigilosamente, la protagonista empezará a darse cuenta a medida que va madurando de que hay menos cosas que le unen a su grupo de amigas de siempre.

Quién está detrás: Laia Alabart, Alba Cros, Laura Rius, Marta Verheye, amigas y compañeras del grado en Comunicación Audiovisual de la Universidad Pompeu Fabra (Barna). De hecho, la película surge de un proyecto supervisado por los cineastas Isaki Lacuesta y Elias León Siminiani y por el crítico y programador Gonzalo de Lucas, profesores del Departamento de Comunicación de la universidad.

Logros: La espontaneidad y la autenticidad del retrato de Ágata y sus amigas, singularmente de qué forma muestra el hecho de que medrar supone a veces tener que despedirse de tu Yo del pasado, incluyendo tu círculo más íntimo de amistades, fue jaleado por la crítica y, además, cabe resaltar el hecho de que un proyecto surgido de las aulas encontrase su lugar en las salas de cine, sobre todo tras los consecutivos premios logrados en Abycine dos mil catorce, el Festival Internacional de Cine de Albacete, en el D’A de Barcelona en dos mil quince o bien en el REC de Tarragona ese año. También llegó a ser nominada en los premios Gaudí, de la Academia de Cine Catalán.

Júlia Ist (2017), de Elena Martín

Nivel millennial: Sobresaliente

Qué cuenta: Júlia es una estudiante de arquitectura que en el tercer año de carrera decide irse de Erasmus a Berlín. ¿Qué podría ir mal?

Quién está detrás: Hace dos años Las amigas de Ágata comenzaba su carrera en el circuito de festivales nacionales que hacen hueco al novísimo cine de España y ahora, Elena Martín, la protagonista de aquella película, debuta a solas en el film.

Logros: Como sucedía en la precedente película que protagonizó, asimismo en Júlia Ist Elena Martín pone rostro a una visión de la juventud distanciada de la jauja y despreocupación que se le presupone a los millennial. Estamos ante otro relato de desarrollo y aprendizaje sobre una generación acomodada que empieza a darse cuenta de que la vida cuesta, y cuya honradez le valió la Biznaga de Plata a la Mejor película y a la Mejor dirección en la sección Zonazine del último Festival de Málaga. Se podrá ver el próximo 1 de mayo dentro del programa Un impulso colectivo del Festival D’A de Barna.