Las diez mejores intros de los dibujos animados de los 90

Las diez mejores intros de los dibujos animados de los 90
Las diez mejores intros de los dibujos animados de los 90

Con los dibujos animados de mi niñez ocurría un fenómeno cautivador. La canción inicial era tan esencial como el propio capítulo. Levantarse temprano para llegar a la intro de tus dibujos preferidos formaba una parte de la experiencia completa. En una edad en la que gozar era considerablemente más fácil, la opción de suprimir introducción que facilita actualmente Netflix habría sido impensable. De ahí que, como buen natural de los noventa y desde esta sensación de disfrute, les traigo las mejores cabeceras de series infantiles entre mil novecientos noventa y el año dos mil.

Bob Esponja

El ejemplo perfecto para justificar mi introducción. Un pirata de labios reales se dirije a una audiencia que le responde encantada. Formamos parte de un grupo y cantamos. Simple de recordar, el ritual se completa dando paso a una de las series de dibujos más precisas, el Hora de aventuras primitivo, el entretenimiento desde lo absurdo, el juego terminante en el que hasta David Bowie tuvo un cameo.

One Piece

Todavía en los noventa, los grandes mercados televisivos de series infantiles eran China, USA y Europa. Del primero llegarían oleadas de anime como esta increíble serie sobre piratas que buscan el mayor tesoro del mundo, en la que se mezclan aventuras, western e inclusive superhéroes. El manga de Eiichiro Oda suponía una premisa algo adulta para lo que estábamos acostumbrados, lo que contribuiría a agradar a niños y jóvenes. Su cabecera es pegadiza y apasionante.

Ed, Edd y Eddy

Cartoon Network adquirió Hanna-Barbera en los 90, y de alguna forma supo actualizar su herencia. El estudio original fue el primero en crear con éxito series de dibujos para televisión, con títulos como Los Picapiedra o El oso Yogui. En los 90 apostaron por revitalizar la marca acudiendo a un público juvenil, y Ed, Ed y Eddy es la clase de serie que veías mientras que tus progenitores no se enteraban de nada. Su intro es una riña entre los 3 protagonistas por el estrellato frente a la cuarta pared, con una melodía que la vuelve icónica y identificable al instante.

Aladdín

Disney tampoco lo hacía mal. Entre sus muchas estrategias  de negocio, sabían aprovechar una buena marca una y otra vez a través de licencias de posibilidades infinitas. Sin embargo, no necesariamente la explotación iba reñida con la calidad. Aladdín, serie basada en la película de 1992, contaba con mucho de la cinta original, aun actores de doblaje que repetían. Su introducción, asimismo, era la misma canción que la que introducía a la película, con ligeras modificaciones. En el aspecto visual, agregaba un recurso muy extendido: la cabecera la formaban fragmentos de sus episodios.

Pokémon

Cuando en primaria mi profesora de música nos planteó hacer playback una tarde, un muchacho escogió esta canción y la interpretó vestido de Ash Ketchum. Hablamos del fenómeno que preocupaba a madres y abuelas en todo el país. Nacida del juego para videoconsolas, la serie representaba la continuidad de aquella abducción declarada definitiva, hasta que llegase su aplicación para el móvil. Mas su introducción, si bien no la más pegadiza ni cantarina, es ya por repetición famosa por todos y cada uno de los estratos y edades.

Digimon

El final de los 90 y el planeta juvenil del anime traía rock en los dibujos y tramas más cercanas a un culebrón. Pero Digimon, una vez pasado el complejo de inferioridad en frente de Pokémon, contaba con un imaginario bien definido que mostraba en sus cabeceras. La original estaba traducida sin muchas ganas, mas hay que reconocer su capacidad para emocionar.

Laboratorio de Dexter

Otra con el sello Cartoon Network. Ya antes de crear Samurai Jack, Genndy Tartakovsky emplearía sus poderes para traer la historia de este pequeño genio atormentado una y otra vez por su hermana mayor Didi. Reminiscencias de Tim Burton para la intro, que encontraba continuidad al finalizar el capítulo, cuando una voz cantaba aquello de “por eso muchas cosas extrañas hacen catapúm ¡en el laboratorio de Dexter!”.

Pinky y Cerebro

Warner Brothers emitiría una serie llamada Animaniacs, una insensatez estilo Ted Avery en la que se mezclaban múltiples historias de diferentes personajes. Pinky y Cerebro eran dos ratones obsesionados con conquistar el planeta cada noche. Contaron con mucho éxito en el abanico, tanto que tuvieron su propio spinoff producido por Steven Spielberg. Era comenzar a sonar la entradilla y no poder refrenar el infinito “bro, bro, bro, bro, bro…”

Spider-Man

La serie de animación de Spider-Man de 1994 llegó a durar cinco temporadas, por las que pasaron personajes como Los Seis Siniestros y a lo largo de las que se desarrollaron tramas como las Secret Wars de los cómics. Peter Parker era más el joven apuesto de los cómics y menos el nerd con patinete de la nueva oleada, pero hemos venido a hablar de mi libro. La intro, formada por fragmentos de la serie, está formada por una breve sinfonía rock compuesta por Joe Perry, guitarrista de Aerosmith. La serie era redonda desde el comienzo.

Gárgolas

Recuerdo ver Gárgolas en el momento de comer en la casa de mis abuelos mejor que cualquier lección de primaria. Tenía todo. Prometía emoción y resultaba más compleja que la mayoría solamente con su cabecera. Duraría varias temporadas con idas y venidas, viajes al futuro y al pasado, muerte y resurreción de sus personajes. Juego de tronos y Ley y orden para pequeños.

Las diez mejores intros de los dibujos animados de los noventa