Para echar la papilla Las 10 escenas más repulsivas de la historia del cine

Para echar la papilla Las 10 escenas más repulsivas de la historia del cine
Para echar la papilla Las 10 escenas más repulsivas de la historia del cine

Esta semana, Eduardo Casanova llega a las salas como director de largometrajes. Y, a juzgar por lo que sabemos de su debut, llega para dejarlas como un solar. Con un reparto de campanillas (Macarena Gómez, Ana Polvorosa, Carmen Machi, Jon Kortajarena…) y una polémica previa en forma de cartel censurado, Pieles promete ser una de las películas más transgresoras estrenadas en 2016, con su desfile de deformidades sobre fondo rosa.

Ahora bien, ¿estamos hablando de una de las películas más transgresoras de la historia? En lo más mínimo. Lo sentimos por Casanova, pero, en esto de revolvernos el estómago, el cine anda sobrado de experiencia. En este informe recogemos las 10 escenas más desagradables de otras tantas películas que nos dejan hechos pedazos, bien físicamente, bien moralmente, bien ambas cosas. Echadles un vistazo, y después no os quejéis si os sienta mal el almuerzo.

Puestos revisar instantes ridículos y asquerosos, qué mejor que invitar a David Cronenberg para que haga los honores. En su sátira sobre los medios, el canadiense morboso hace que el esternón de James Woods se abra para acoger una pistola, la que desaparece en sus entrañas sin dejar rastro. ¿Será una metáfora? Las fotografías de rodaje como esta hacen pensar que los tiros van por ahí.

Poco famosa en España, por desgracia, Claire Denis les sonará a la mayoría de los espectadores como una de esas directivas europeas muy severas y más dadas a la depresión que a los sustos. Indisculpable fallo, pues su incursión en el terror más gore se cuenta entre las películas más extremas que puede llevarse uno a las retinas. La aventura caníbal de Vincent Gallo Tricia Vessey culmina en un instante tan hemoglobínico como angustioso y bastante difícil de olvidar. ¿Alguien nos presta algo de lejía para el cerebro?

En su momento, la escena cumbre del largo que lanzó a la fama a John Waters provocó incontables arcadas (“Para mí, cada vómito es como un aplauso”, manifestó el director) y un considerable ultraje ética. Ahora, su impacto tal vez haya disminuido), mas la imagen de esa Divine ganándose su título de “persona más repulsiva del mundo” a base de devorar cacas de perro prosigue dándonos cosquilleos, y otras cosas, en el estómago.

Las pretensiones satíricas de Tobe Hopper, tan sutiles como la sierra eléctrica de Caracuero, quedaron completamente manifiestas en el clímax de su debut, cuando la pobre Teri McQuinn es invitada por la familia de caníbales paletos a una cena en la que es, al unísono, la huésped de honor y el plato fuerte. La decadencia y la porquería que envuelven la escena, sumadas a la manifiesta deformidad de los personajes (¡ánimo, abuelo!) convierten en inaguantable algo que podría haber sido jocoso.

Lo sentimos, Lars Von Trier Charlotte Gainsbourg, pero Michael Haneke Isabelle Huppert llegaron primero. Mientras que algunos hubiesen preferido ver en esta lista la mutilación genital de Anticristo, a nosotros nos impacta considerablemente más ver a la reina del mal rollo con derecho a Palma de Oro haciéndose mimitos en los inmencionables con una cuchilla de afeitar, en la amedrentad de su cuarto de baño. Va a ser por la cara de gusto que pone Isabelle mientras que emana la sangre…

Películas sobre la espiritualidad y la trascendencia del ánima ha habido muchas. Algunas de ellas, aun, bastante brutales: que se lo afirmen a Robert Bresson Maurice Pialat. Pero solo una de ellas, que sepamos, incluye copiosísimas raciones de torture porn, culminando [SPOILERS] con la protagonista -Morjana Alaoui- desollada viva. [/SPOILERS] Esta obra capital de la Nouvelle Extremité francesa te hará echar de menos los buenos y felices tiempos de las disciplinas y el cilicio.

La calidad de esta película es más que cuestionable. Y, probablemente, sólo va a pasar a la historia por haber provocado una sonora tangana en Sitges dos mil diez. Está claro que la resolución de la Fiscalía de Barna, procesando al directivo del certamen por exhibir ‘pornografía infantil’, fue propia de asnos, mas quien pueda continuar imperturbable ante la escena del bebé, que levante la mano…

Según el especialista Tyrion Lannister, “la muerte es demasiado definitiva; la vida, en cambio, está repleta de posibilidades”. Pero, ¿y si dichas posibilidades conducen, sin salvedad, al averno? Siempre jovial, Darren Aronofsky resume esto ofreciéndonos tres destinos posibles, a como peor: la amputación de Jared Leto, esa Jennifer Connelly transida de horror al convertirse en juguete erótico y los desvaríos de Ellen Burstyn. ¿No hubiera sido más fácil decir “Di ‘no’ a las drogas” y dejarlo ahí?

Ya que procuramos emociones fuertes, ¿por qué no asistir a un especialista en la materia, como Gaspar Noé? Durante la primera mitad de su película más célebre, el argentino no solo nos ha mostrado unas cuantos instantes de violencia extrema, sino que asimismo nos ha mangoneado en el cerebro contando la historia en orden inverso. Y, justo en el centro del metraje, encontramos la razón de tanta masacre, en forma de brutal violación al personaje de Monica Bellucci. La actriz lo dio todo rodando este momento… y nosotros jamás se lo perdonaremos completamente.

“¿Cuál es el instante más desagradable de esta película?”, nos preguntamos al preparar este informe. Y, tras varias visitas al excusado y tragos de agua del Carmen, acabamos llegando a la respuesta: “Toda ella”. Pier Paolo Pasolini murió matando (literalmente, por desgracia) con su último trabajo, una adaptación del marqués de Sade ambientada en la Italia fascista que queda, seguramente, como el único filme convocado frecuentemente tanto en los tratados sobre cine de autor como en las enciclopedias de cine gore.

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