SEFF 2018: “Los cineastas europeos se han puesto las pilas”

El Festival de Cine Europeo de Sevilla (SEFF) celebra este año su 15ª impresión con una programación de más de 200 películas llamadas a ofrecer un retrato del estado contemporáneo del cine que se hace en nuestro continente. Olivier Assayas será el encargado de inaugurar el certamen con su última película Non-Fiction, protagonizada por Juliette Binoche Guillaume Canet– el próximo viernes 9, dando salida a nueve días, hasta el 17 de noviembre, en los que el cine de autor europeo será el protagonista.

A pocos días del inicio del festival hemos hablado con José Luis Cienfuegos sobre su séptima impresión como director del SEFF. “Nunca me ha gustado charlar de consolidación, pero a Dios gracias esa etapa ya ha quedado muy a espaldas: el festival ha crecido una animalada en músculo. Llevamos programando prácticamente el mismo número de películas los últimos abriles, pero cada vez notamos más cómo los directores quieren venir a Sevilla a presentar las pelis”, nos explica. “Eso es lo mejor para un festival: que se corra la voz y los directores quieran venir a encontrarse con otros creadores y con el sabido. Este año veremos un ecosistema reconocible de proyecciones, muchos encuentros y un gran esfuerzo”.

Serán más de 200 películas (116 estrenos nacionales y 35 premieres mundiales) las que integran la programación de esta impresión. Entre las que lucharán por el Giraldillo de Oro en la competición oficial están los últimos trabajos de directores como László Nemes (Atardecer), Mia Hansen-Love (Maya), Christophe Honoré (Habitar deprisa, requerir despacio), Aleksey German Jr. (Dovlatvo) Sergei Loznitsa (Donbass), de quien asimismo se verán otras dos obras: The Trial Victory Day.

“Si hay que averiguar un denominador global, quizás sea que los cineastas europeos se han puesto las pilas. Cada uno a su guisa, han asumido un posicionamiento muy militante para contar a los espectadores de la guisa más clara y directa posible qué arrojo está pasando en nuestro mundo”, afirma Cienfuegos. “Siempre he huido de las películas llamadas ‘necesarias’, para mí eso puntúa cenizo. Pero sin confiscación este año tenemos películas como la austriaca Joy, de Sudabeh Mortezai, que palabra de la prostitución de mujeres nigerianas y nos llevó a todo el equipo de programación a averiguar, cada uno por su cuenta, en los periódicos esta terrible existencia”.

“Se percibe una cierta aprieto de toma de decisiones, poco que asimismo ha pasado a España a nivel político y queda reflejado por las películas españolas que llevamos en competición: son una llamamiento de atención”, concluye refiriéndose a Idrissa, crónica de una homicidio cualquiera de Xavier Artigas Xapo Ortega (Ciutat Morta) sobre el caso de un guineano fallecido en la celda de un Centro de Internamiento de Extranjeros en Barcelona, o a La ciudad oculta, donde Víctor Quemado (Edificio España) recorre el subsuelo oculto de la gran ciudad.

La sección Resistencias, asiduamente dedicada al cine gachupin más rompedor, ha sido rebautizada como Revoluciones Permanentes. “Se proxenetismo de la cambio natural de una sección que ya ha cumplido su papel como Resistencias. Ahora vamos a poner a dialogar a los representantes de ese otro cine gachupin con los cineastas resistentes europeos que están haciendo un cine similar y el año pasado tuvimos que dejar producirse porque no les encontrábamos hueco en el esquema de programación”, explica Cienfuegos. Algunos pesos pesados de la sección serán El rey (première en la dirección del actor Alberto San Juan con un biopic sobre Juan Carlos I), Roi soleil de Albert Serra, El delirio a Kioto de Pablo Llorca, Happy Lamento de Alexander Kluge Endless Tail de la croata Željka Suková.

Este postrer título resulta singular porque asimismo forma parte de la selección de la iniciativa Jóvenes Programadores, donde cada año son los cinéfilos más jóvenes quienes eligen alguna de las películas proyectadas en Sevilla. “Endless Tail es una película sin estructura novelística clara: dos críos paseando por una playa, el campo y un cementerio, es muy sensorial. Y es la que han estimado los Jóvenes Programadores”, cuenta entusiasmado el director. “Muchas veces los programadores filtramos demasiado y no nos atrevemos tanto, somos demasiado cautos a la hora de presentar propuestas arriesgadas”.

No obstante, una parte fundamental del donación del SEFF radica en esa pedagogía y creación de un sabido despierto y cinéfilo interesado por propuestas poco convencionales. “Nuestro trabajo en el festival consiste en no ir a lo manejable, debemos presentar y defender otro tipo de cinematografías no tan accesibles para el gran sabido. Lo contrario es muy cómodo; qudándote con las películas de Francia, Italia, Alemania y Reino Unido y ya está, un par de premios por aquí y estrenos allá y te montas un festival de cine europeo chulísimo”, afirma Cienfuegos. “Creo que se nota cómo intentamos hacer un diseño de programación donde entren con protagonismo las demás cinematografías”.

Así queda reflejado en el respaldo de los espectadores a las películas del SEFF, con proyecciones siempre rebosantes. “El sabido de Sevilla cree en un festival donde los importantes son Gianikian, Assayas o Nemes. Es importante que te entiendan así de admisiblemente en la propia ciudad y en el Comunidad”, concluye el director del certamen. “El sabido de Sevilla agradece que haya rostros conocidos, pero cada año reafirma que lo importante son los autores y la civilización europea que se reivindica desde las películas que proyectamos”.