‘Slender Man’: El primer mito de Internet

A la humanidad siempre le han acompañado los mitos. Historias sobre dioses, criaturas desconocidas y sucesos imposibles. Es sensato. Es tan connatural a las personas apañarse explicaciones a lo que les ocurre como que esas explicaciones tomen la forma de aquello que ya conocen. Humanos, animales y cosas desconocidas manipulando nuestros destinos. Y por mucho que avance la sociedad, seguimos rodeados de mitos.

En la era de Internet a los mitos los llamamos creepypastas. Y en vez de contarlos en iglesias o cerca de de hogueras, los contamos en foros de Internet. Y entre todos esos mitos, el que más relevancia ha cosechado es el de Slender Man.

Slender Man tiene su origen en los foros de Something Awful, portal de comedia conocido por ejercitar un papel primordial en la reproducción de memes en la época mencionado a las redes sociales. El 8 de junio de 2009 se inició un hilo en el cual se animaba a los usuarios a subir fotografías editadas donde hubieran añadido entidades sobrenaturales. El 10 de junio, un becario que se hacía tachar Víctor Surge, subiría dos imágenes en blanco y irritado donde, detrás de un colección de niños, se podía vislumbrar una extraña figura desgarbada, inhumanamente incorporación, que vestía un traje irritado y no parecía tener atributo facial alguno. Un auténtico ser de pesadilla que enamoró a Internet al instante. De ese modo, de la conjunción de Internet y Photoshop, nacería Slender Man.

Pero Slender Man no surge de la nadie. Eric Knudsen, nombre auténtico de Víctor Surge, reconocería que, a la hora de su concepción, tuvieron sobre él una influencia haber autores como H.P Lovecraft, Zack Parsons, William S. Burroughs o Stephen King. Pero la cosa no se limitaría a lo rebuscado. Todavía reconocería la influencia de una película conocida por cualquier fan del terror que se precie: Phantasm, de Don Coscarelli. El rústico, El Hombre Stop, magistralmente interpretado por Angus Scrimm, comparte los hábitos criminales, el traje y lo stop y desgarbado del siniestro personaje de Knudsen.

Cuitas creativas a distancia, como es obvio en tiempos de Internet, desde que surgió el personaje hasta que se viralizó paso muy poco tiempo. Relatos, montajes fotográficos, vídeos. Pronto Internet se inundó de historias de Slender Man. Pero lo que positivamente lo revolucionó todo fue una web-serie hospedada en Youtube: Marble Hornets.

Comenzando su producción el 20 de junio de 2009, es proponer, doce días luego de que se diera a conocer el personaje, y alargándose hasta ese mismo día de 2014 con tres temporadas y 132 episodios, la serie fue una auténtica revolución para cómo se veía Youtube hasta el momento. Narraba la historia de un estudiante de cine llamado Alex Kralie que desaparece sin dejar señal mientras rodaba una película llamamiento Marble Hornets. Su amigo Joy decide ver los vídeos en bruto, que luego subirá a Youtube para compartirlos con el mundo. Una organización que bebe claramente de El Esquema de la Adivina de Blair y que hoy no resultaría sorprendente, pero que 10 primaveras a espaldas fue un auténtico prueba de vanguardia audiovisual.

Con una cantidad de visitas en vídeo (más de seis millones), Marble Hornets fue la serie que definió de forma más tajante los rasgos particulares de Slender Man. La existencia de proxies, personas que han caído bajo el influjo de Slender Man y actúan como sus marionetas, el hecho de que este pueda interferir en las grabaciones de audio y vídeo, haciendo difícil la demostración de su existencia, y el hecho de que tenga un símbolo, que sería utilizado de forma sistemática en la ficción del personaje, es poco que le debemos a esta particular web-serie. Y que ha sido explotado hasta la extenuación por otras producciones de ficción.

Ahora aceptablemente, ¿eso significa que esta fuera la única web-serie relevante sobre Slender Man? Fue la primera y más relevante, pero no la única. Series como Croatian Files, que sería la primera web-serie española dedicada al personaje, Tribe Twelve, que es prácticamente un rip-off de Marble Hornets, y Dark Harvest, que intentaría darle un tono de película de terror clásica más que de creepypasta, asimismo tuvieron un importante pico de popularidad a principios de esta misma división, cuando el personaje empezó a reptar camino al mainstream. Poco que luego influiría en su brinco al cine. No por nadie, Slender Man parece existir para ser gastado, no sólo letrado.

 

Fascinación por Slender Man

Ahora aceptablemente, ¿qué tiene el personaje de Slender Man para resultar tan fascinante? En esencia, tres aspectos. Primero, que es un personaje muy abierto. Al no ser nadie más que un hombre stop sin cara, remite a varios personajes similares anteriores, lo cual le confiere una cibernética naturalidad para el espectador. Segundo, que es tratable apropiárselo. Al no ser creado con una gran historia detrás, manipularlo para proyectar en él las intenciones o temas que interesan a cada autor es sencillo, haciéndolo fácilmente moldeable para protagonizar toda clase de historias. Y tercero, que se desarrolló en un contorno fértil como es Internet. Pues en época de fanfics, vídeos de Youtube y fan-arts de toda clase, un personaje tratable de reproducir y apropiarse es buen caldo de cultivo para suscitar una viralidad obsesiva.

Tan obsesiva que, incluso antiguamente de conseguir al contorno profesional, tuvo posesiones dramáticos en el mundo auténtico. Durante 2014, con la popularidad de Slender Man sobrepasando ya las barreras de Internet, una ola de pánico sacudió EEUU al suceder una serie de crímenes horribles que fueron atribuidos a la nefasta influencia del personaje.

El 31 de mayo dos niñas de 12 primaveras apuñalaron a una compañera de clase 19 veces, siguiendo las órdenes de Slender Man (adicionalmente de Lord Vordemort y una de las Tortugas Ninja, según una de las niñas), causando una tremenda conmoción poliedro lo anormal del crimen. Poco a lo que luego se sumó, en septiembre de ese mismo año, que una pupila de 14 primaveras prendiera fuego a su casa mientras su superiora y su hermano de nueve primaveras estaban en el interior, asimismo, según sus propias palabras, comandada por Slender Man. Poco que si aceptablemente no se puede endosar al personaje, sí nos deje muy aceptablemente (o muy mal, según en qué costado del espectro casto nos pongamos) sobre la capacidad de sugestión del mismo.

¿Ha impedido ese pánico casto y capacidad de sugestión que Slender Man siga extendiendo sus tentáculos por cuántos medios audiovisuales se le pongan por delante? Por supuesto que no. Y de hecho, está muy aceptablemente representado en el que, seguramente, sea el más sugestivo de todos los medios audiovisuales: el videojuego. Si aceptablemente su presencia más recordada pueda ser su cameo bajo el nombre de Enderman, una criatura hostil de Minecraft, el personaje ha protagonizado su propia clan de videojuegos, Slender, del cual se han producido 19 iteraciones donde lo único que cambia es el tablas donde evitar al terrorífico hombre alto. Y si aceptablemente el serie no deja de ser tosco, repetitivo y más aceptablemente injusto, eso no impidió que el primer serie de la clan, Slender: The Eight Pages, fuera descargado dos millones de veces durante el primer mes desde su salida. Poco que no consiguen siquiera la mayoría de superproducciones del medio.

Para su desgracia, Slender Man no ha parecido tener el mismo impacto en el cine que en Internet, Youtube y los videojuegos. En 2013 se estrenaron dos películas del personaje, ambas bajo el nombre The Slender Man y de bajísimo presupuesto, una dirigida por Anthony Meadows y otra por Michael Davis, y las dos con unas críticas más aceptablemente tirando a tibias. Luego ya tendríamos que esperar hasta 2015 para que regresara al formato dadivoso en Always Watching: A Marble Hornets Story, de James Moran, adaptando sin demasiado encanto la web-serie Marble Hornets. Poco que mejoraría, ya en 2016, Beware the Slenderman, de Irene Taylor Brodsky, un extraordinario documental de HBO sobre los asesinatos atribuidos al personaje. Pero eso no nos quita el agridulce sabor de la boca. A fin de cuentas, ¿por qué parece tan difícil hacer una buena película de ficción de Slender Man?

Al final, los consecutivos fracasos a la hora de admitir el mito de Slender Man al cine parecen demostrar que su existencia está necesariamente atada a la clavo, el found footage y una época donde Internet era más naïf. Pero si los mitos sobreviven es por su capacidad para ser re-interpretados. Para transformarse y adecuarse a cada época. Por eso no debemos descartar que la Slender Man de Sylvain White sea, por fin, el largometraje que el personaje se merece.

Pero si no es así siquiera nos extrañemos. Slender Man fue el primer mito del siglo XXI. Uno producido por el fandom, cultivado por la pasión y basado en la remezcla, el formato doméstico y el ingenio por encima de las limitaciones técnicas. Es proponer, Slender Man es un hijo de Internet, y quizás no tenga sentido fuera de éste. Incluso si Mythologhy Entertainment, productores de la nueva película del personaje, se ha asegurado de comprar todos los derechos de imagen de ese tétrico hombre derrengado.