Terence Winter Los Soprano cambió la televisión el día que Tony mató a un tipo”

De familia humilde, diplomado en derecho, a Terence Winter (N. York ,1960), una proyección de Taxi Driver le cambió la vida y lo transformó en guionista. Estajanovista en Las aventuras de Flipper, irónico y guasón en Xena, la princesa guerrera, se transformó en discípulo aventajado de David Chase, para quien escribió veinta episodios de Los Soprano, elevando el peso creativo de sus últimas temporadas. Con motivo de su charla magistral organizada por ALMA, este clon del finado Bigas Luna y mente preclara del guión estadounidense, nos cuenta de qué forma está el planeta de la televisión.

Hay una constante en sus creaciones, de El lobo de Wall Street a Vinyl: siempre y en toda circunstancia se enmarcan provisionalmente en lo que usted denomina: “tiempos confusos”… ¿Por qué razón?

Cuando las cosas van bien y todo es simple y pagas tus impuestos y comes sano… es un aburrimiento. En ocasiones hay quien protesta por el hecho de que escribo sobre criminales y gente terrible, pero yo siempre y en toda circunstancia les respondo lo mismo: si escribiera sobre un profesor de instituto que es un buen tipo, absolutamente nadie lo vería, pues a absolutamente nadie le importa. Al público le agrada a ver a gente que está en los márgenes de la sociedad y que hace cosas que nunca harían.

Y, sin embargo, parece que el día de hoy sólo existen anti héroes en la TV de calidad, por lo menos esa es la tesis que defiende Martin Brett en su estudio Hombres fuera de serie. ¿Cree que es sólo una moda? ¿Que el público se cansará de ver a malotes en la pequeña pantalla?

Supongo que hay espacio para todos. Los anti héroes siempre y en todo momento han estado ahí. Los villanos siempre han sido interesantes, aun en la época del cine bélico. Ahora bien, hay un antes y un después cuando cuando Tony Soprano apareció en T.V. matando a un tipo. Eso fue una apuesta muy peligrosa aun para HBO. En mil novecientos noventa y nueve, la cadena estaba muy preocupada pues ver al protagonista de una serie estrangular a alguien les hiciese perder audiencia. David Chase (el creador de Los Soprano) les contestó que la forma más sencilla de perder audiencia era no verle asfixiando a alguien, pues si la audiencia debe creerse que ese tipo es un líder mafioso tiene que hacerlo. Gracias a dios HBO admitió. En ese instante, Los Soprano despegó, porque no se había visto nunca algo de este modo en T.V..

Usted ha conocido las mieles del triunfo con Boardwalk Empire y los sinsabores del descalabro con Vinyl (no renovada y de la que fue despedido). ¿Se ha acabado la temporada gloriosa de los showrunners?

No. Las series que funcionan lo hacen pues tienen una fuerte personalidad detrás, que normalmente es la del showrunner. Una serie como Mr Robot, por ejemplo, sería imposible sin alguien como Sam Smail. Eso no va a cambiar. El gran reto es que hay tantas cadenas y plataformas que a cada instante aparecen una docena de nuevas series. Y no sólo eso: ahora puedes acceder fácilmente a emisiones viejas, como Buffy o bien Star Trek, conque ya no solo tengo que competir con las nuevas producciones, sino que tengo que competir con cualquier otra que se haya rodado en la historia… Y si ven esas series no ven las mías. Ya se emiten del orden de 700 series, y de muchas de ellas ni siquiera he oído hablar, aunque tengan éxito. No sé cómo vamos a subsistir a este fenómeno.

Hablamos, puesto que, de la saturación de la oferta, el llamado peak tv, ¿es eso el fin de la Tercera Edad de Oro de la TV?

Realmente es una amenaza. La mayor parte de producciones subsisten en base a la cantidad de gente que las ve. Ahora hay series que no son vistas ni por un millón de personas y que, no obstante, son renovadas temporada tras temporada. Va a llegar un momento en el que, bajo una cierta cantidad de espectadores, no va a ser rentable generarlas. Eso cambiará todo.

Usted ha tenido 2 grandes maestros en la vida. Uno ha sido Martin Scorsese, con el que ha creado Boardwalk Empire y El lobo de Wall Street

Marty es la razón por la cual comencé a escribir. Taxi Driver fue la película que me hizo mudar mi manera de meditar sobre el cine. Antes que la viera con diecisiete años, iba al cine como el resto. Mas después de eso la cabeza me empezó a dar vueltas: tuve que verla 20 veces y meditar una y otra vez en por qué era diferente. Descubrí el cine como arte. En el momento en que me dijeron que estaba interesado en Boardwalk Empire, llegué a su casa con veinte minutos de antelación, histérico.

En El lobo de Wall Street empleó dos recursos sorprendentes: por una parte, la ruptura de la cuarta pared y, por otro, esa constante interpelación de Jordan Belfort de “bueno, da igual, no pueden entenderlo”. ¿Por qué lo hizo?

Si lees la autobiografía del personaje, de Jordan Belfort, vas a ver que está repleta de humor y parodia, por su forma de contar las cosas. Es un narrador poquísimo fiable y cómico. Deseaba que Leo expresara esa manera de reírse de la gente que tiene Jordan, y eso lo lograbas rompiendo la cuarta pared. El segundo recurso tiene que ver con las primeras asambleas con Leo (DiCaprio) y Marty (Scorsese): en el primer borrador de guion tenía unas descripciones muy largas sobre ingeniería financiera. Cuando se lo leía a Marty me solicitaba que se lo explicase nuevamente y me decía: “mira, no me importa. Esto es como cuando, en una película de ciencia-ficción, se ponen a hablarte sobre el combustible de una nave espacial. Es jerga. Lo que importa es que si la luz roja se enciende, la nave va a estallar. Eso es todo lo que necesitas saber. El rollo técnico no le importa a nadie”. Y entonces me di cuenta de que debía mudarlo y convertirlo en una broma identificable por el público (y por el equipo).

Cuentan que su writers’ room, la sala donde se reúne su equipo, está presidida por el mejor consejo que nunca le diera su otro gran mentor, David Chase: “Be entertaining!” (sé entretenido). ¿Qué significa para “ser entretenido”?

Significa, esencialmente, que tu historia tiene que ser contada de una forma que haga pensar al público que es lo que pasará a continuación, que les tenga enganchados. Puedes tratar el tema más emocionante del planeta, pero si no lo haces de una manera entretenida, no sirve para nada.