Una foto de Emma Stone, ¿culpable del error en los Oscar?

Desde siempre y en todo momento, la Academia de Hollywood se ha ufanado de sus sistemas para sostener la confidencialidad de los resultados de los Oscar. Un orgullo que sufrió un severo golpe en los Oscar dos mil diecisiete, cuando el sobre con la tarjeta del premio a mejor película (para Moonlight) fue confundido con la copia del correspondiente a mejor actriz primordial (para Emma Stone, y, en consecuencia, para La La Land). El distraiga, impulsado por la impaciencia de la presentadora Faye Dunaway, ha dado pie al que ya se conoce como el mayor bochorno de la historia de los Oscar.  Un bochorno al que la corporación ha reaccionado emitiendo un comunicado oficial… y que podría tener su explicación en una fotografía de Emma Stone tomada entre bambalinas por un gerente de la consultoría PwC (antiguamente, Price Waterhouse Cooper), responsable de custodiar la votación y la ceremonia.

Empecemos por el mensaje de la Academia. “Lamentamos de manera profunda las equivocaciones cometidas durante el anuncio de la categoría de Mejor Película a lo largo de los Oscar”, asegura el mensaje, ya antes de pedir excusas “a los repartos y a los equipos de La La Land Moonlight, cuya experiencia se vio de forma profunda alterada por este error, y alabamos la gran entendimiento que mostraron en tales circunstancias”. Además, la Academia extiende sus excusas a Dunaway, a Warren Beatty (que presentaba la categoría al lado de la actriz) y a los espectadores de la liturgia.

Y, tras las cortesías, llega el momento de ajustar cuentas con PwC. Una consultoría cuya relación con la Academia se remonta a 83 años, conforme recuerda el comunicado. “PwC ha asumido la plena responsabilidad por la rotura de los protocolos que tuvo lugar a lo largo de la ceremonia”, afirma la corporación. “Hemos pasado la noche de ayer y el día de hoy estudiando las circunstancias, y vamos a decidir qué acciones será preciso tomar”. Una oración que suena a cabezas de ejecutivos rodando, y que, si hacemos caso a este reportaje de Endgadget, podría tener un receptor muy concreto: Brian Cullinan, un alto cargo de PwC.

¿Por qué afirmamos esto? Puesto que pues, en la madrugada del domingo al lunes (hora de España) Cullinan tuiteaba la conocida foto de Emma Stone. Una foto que llegó al servicio de mensajes breves justo a la hora en la que el gerente de PwC habría de estar entregándoles el sobre colorado a Warren Beatty y Faye Dunaway. Y que fue borrada inmediatamente tras el embolado.

La cuestión es que Brian Cullinan es uno de los dos “balloting leaders”, los vigilantes oficiales de los Oscar. Él y su compañera Martha Ruiz (sustituta del veteranísimo Rick Rosas) supervisan el recuento de los votos, y también deben ocuparse de custodiar las tarjetas que indican el ganador de cada premio. Dichas tarjetas se imprimen por duplicado, y Cullinan y Ruiz las protegen en sendos maletines: para asegurar el buen funcionamiento de la ceremonia, cada balloting leader se sitúa en un lateral del escenario, donde continuará inmóvil y de pie, facilitando los documentos a los comunicadores.

Según se afirma, el trabajo de balloting leader es muy sacrificado. No sólo pues obliga a pasarse cerca de cuatro horas de plantón, así como a memorizar la lista completa de premiados en los Oscar, sino más bien asimismo porque ciertos participantes en la liturgia tienen la costumbre de calmar su tedio gastando bromas pesadas a los notarios (conforme reza la historia legendaria, los precursores de Cullinan y Ruiz temían a Robin Williams más que a una encalla verde). Así, habría sido natural que Brian Cullinan decidiera sacar el móvil y darle algo de alegría de noche retratando a Stone. Y de esto se infiere que, si la acción de tomar dicho retrato hubiese llevado a un sonoro distraiga, tampoco sería raro.

Por lo pronto, PwC ha anunciado que tomará medidas severas contra los responsables del fallo, quienquiera que estos fuesen. Y asimismo ha hecho apreciar, en los comunicados correspondientes, que Cullinan y Ruiz no fueron diligentes en el cumplimiento de sus funciones, las que incluyen estar pendientes para corregir cualquier posible fallo en la lectura de los premios. Si cuando menos uno de los 2 notarios faltara a la gala del próximo año, no nos extrañaría mucho.