Vuelve Directed by Women, un festival para hablar de igualdad

Sin secciones, sin premios, sin categorías o distinciones. Solo una condición: todas las películas que se proyectan en él han sido dirigidas o codirigidas por mujeres. Así se presenta Directed by Women Spain, el festival de cine hecho por mujeres que no para de crecer y que se celebra los próximos 13, 14, 15 y 16 de septiembre en la Cineteca de Matadero, Madrid.

La historia del cine es división de mujeres, aunque el tiempo casi haya borrado sus nombres. Desde Alice Guy, considerada la primera persona en crear una película novelística o Lois Weber, directora del primer largometraje, hasta la batalla presente entre crítica y cine hecho por mujeres. Y es que, según el nuevo estudio publicado por Martha Lauzen del Center for the Study of Women in Television and Film de la Universidad de San Diego, de cada 100 críticos, 68 son hombres. Esto afecta tanto a las películas protagonizadas por mujeres como a las directoras, que no suelen cobrar los mismos halagos que sus compañeros de profesión –si no, pensemos en todos esos directores jóvenes que ya son auténticos mitos según la crítica–.

Existe una vasta colección de películas rodadas por mujeres que, por lo universal, viven en la sombra porque ni la crítica ni las productoras las han sabido mirar con imparcialidad. Con esta premisa la profesora Barbara Ann O’Leary creó en 2015 la Womens Viewing Party, una ocasión para celebrar el cine realizado por mujeres de todo el mundo y de todas las épocas.  Se trataba de un adiestramiento personal: Barbara, se propuso consumir mucho cine durante un año, y al darse cuenta del bulto de trabajo que han realizado distintas directoras, decidió difundir al mundo su idea.

“Se me ocurrió que podríamos ayudar a la familia a descubrir el trabajo de las mujeres directoras creando una fiesta integral en la que se celebraran proyecciones individuales o grupales, en casa o en otros lugares, y así cada uno poner de manifiesto a aquellas directoras cuyo trabajo aprecian”. Y así, lo que comenzaba como una celebración de un día se transformó en un mes completo –el de septiembre– dedicado a la promoción del cine dirigido por mujeres. “Fue una de esas ideas que simplemente tienen que suceder”, dice Barbara.

A raíz de este esquema, surgía en España una particular contribución de la mano de cuatro mujeres: María González, Laura Reyero, Lucía Valverde, Circe F. Ervina y Sara Bamba, todas venidas del mundo del cine, la publicidad y el diseño. El Festival Directed By Women Spain comenzaba su represión en el mismo 2015 en las ciudades de Madrid y Barcelona como un certamen en el que proyectar los trabajos de directoras contemplando una amplia diversificación técnica y temática. Sus creadoras apelan al espectador crítico que juzga la película independientemente de su creador.

Este año, el festival llega a Madrid con una potente programación que incluye dos largometrajes de ficción, seis documentales y seis sesiones con múltiples cortometrajes de distintas directoras, por otra parte de actividades paralelas como talleres o conciertos y coloquios con algunas de las realizadoras. Destaca la proyección de Verano 1993 de Carla Simón, Goya a la mejor dirección novel, entre otros premios y nominaciones, o el documental Demoler de Bertha Gaztelumendi, estrenado en la pasada publicación del Festival de San Sebastián.

“Lo que sus creadoras han hecho para el movimiento es absolutamente increíble”, asegura Barbara, que ha trillado cómo su pequeño esquema ha atravesado fronteras y crece exponencialmente, contando igualmente con el apoyo del festival Scalarama en Inglaterra.  No hay secciones, no hay ganadores, solo una idea popular de contribuir a la promoción, creación de redes de trabajo y de pensamiento aproximadamente de la dirección y la igualdad en el sector cinematográfico.

La idea de la “sensibilidad femenina” se niega en pos de una sensibilidad individual. “La observación depende de cada individuo. Así que internamente del colectivo afeminado cada mujer, como contadora de historias, posee la suya. Todos somos distintos, los unos de los otros, y eso es lo que nos hace crecer y nos aporta una gran riqueza como sociedad”, explica Marta Bayarri, directora de cortometrajes como Una nit o Fugit.

“A mí me gusta más el concepto de ‘observación personal’; porque en mí, lo afeminado y lo masculino están mezclados”, afirma Nagore Eceiza, directora del corto documental Fifty Rupees Only. Aunque sin duda, no se pueda desmentir que la condición de mujer según ha estado establecida y aquello que intentamos cambiar, igualmente forma parte de los discursos que creamos.

Así, por ejemplo, para Arantxa Echevarria sí que existen determinadas diferencias en la observación: “Los temas que me interesan, las situaciones que me inquietan son distintas. Por ejemplo, las películas de condición, como el terror. A las mujeres lo que nos aterroriza es escuchar unos pasos que nos siguen de tinieblas al retornar a casa”.

El sector cinematográfico está en cierto modo viciado, y la igualdad se trabaja con el tiempo. “Los productores son mayoritariamente hombres. A ellos les resulta mas natural poner 3 o 4 millones de euros en manos de otro hombre y así resulta muy difícil tener el hueco que nos merecemos en la industria”, afirma Arantxa.

Y a este respecto, un pensamiento de Carmen Jiménez, directora de trabajos como Oasis, Allo? o Checkers: “Las mujeres somos educadas para instalarse menos oportunidad o lugares secundarios, es lo que vimos a otras mujeres hacer y lo imitamos sin cuestionarlo. Para las generaciones que vienen necesitamos más mujeres ocupando el espacio con poderío y sin miedo, para que las que nos siguen y nos imitan hablen acertadamente suspensión y se pongan en primera fila si quieren”.

Barbara, que este año estará en Madrid inaugurando la cuarta publicación de DBWS, percibe una época de cambio, en la que nos dirigimos cerca de un mundo más igualitario, y aunque estamos aún acullá, parece que vamos en la dirección adecuada. “Cuantos más amantes del cine conozcan el trabajo de las mujeres directoras y se conviertan en sus seguidores, más hacedero será que las mujeres encuentren oportunidades en esta industria”.

En España, Directed by Women Spain ha crecido sin detener en los últimos cuatro abriles, desde que irrumpiera en la ámbito española con sedes en Madrid y Barcelona. Este año el festival se celebrará en Málaga, Palma, Murcia, Sevilla, A Coruña y Valladolid por otra parte de sus dos sedes originales. El objetivo, según las organizadoras, es estar presentes en todas las provincias de España en 2020 y así crear un carta franquista de Directed by Women Spain, siempre bajo la premisa de que todo cineasta tiene derecho a las mismas oportunidades y que el acercamiento y la billete en la civilización son derechos universales.