¿Y si metemos a Drácula en el Universo Marvel?

La novedad del Drácula de Gatiss y Moffat ha vuelto a poner de moda al sanguijuela transilvano que Bram Stoker creó a finales del siglo XIX.

Con el paso de las décadas, la figura de este inmortal se ha convertido en una de las más reconocibles (o en la más) de toda la letras y el cine de terror, pasándose a veces a latitudes tan pulp como nuestro Brácula: un muerto muy contento y atinado.

Tal impregnación por parte de la civilización pop hizo que los cómics no tardaran en crear sus propias versiones y así, en 1972, dos titanes como Gene Colan y Gerry Conway publicaban La tumba de Drácula, una prólogo de cómics gracias a la que el personaje de Stoker compartía la editorial de los X-Men, Vengadores y compañía. Si Thor o Hércules habían pasado de los anuario de la mitología a la cosmogonía marvelita ¿Por qué no hacer lo mismo con el sanguijuela más popular de la letras?

De hecho, desde su creación no fue raro ver al personaje visitando las colecciones de otros personajes -no es un montaña que saliera en la tercera entrega de Blade-, con lo que, podríamos opinar con toda propiedad que es una parte del Universo Marvel tan importante como muchos héroes que llevamos primaveras viendo en las películas de Marvel Studios.

Aquí van tres de sus principales interacciones:

 

En el número 44 de La tumba de Drácula (editado originalmente en España como el 51 de la legendaria prólogo Temblor), el Doctor Extraño visitaba las páginas de esta colección una vez que descubría que Wong había sido mordido por un sanguijuela y seguía al sanguijuela para terminar cayendo presa de él. La historia, como mandaban los cánones del crossover, terminaría en un cómic del Hechicero Supremo.

 

La creación de Stoker ha aparecido bastantes veces en historias relacionadas con el supergrupo marvelita, como por ejemplo en la serie de televisión Avengers: Assemble. Sin confiscación, su relación es tan antigua que en 1973, con La tumba de Drácula recién creada, el sanguijuela se presentó en el número 118 de Los Vengadores con una historia en la que los Héroes más poderosos de la Tierra estaban presos en otra dimensión y un selecto camarilla de personajes debía defender nuestro planeta. Allí, compartiendo viñetas con el Doctor Crimen y el mismísimo Thanos estaba el mismísimo sosias de Vlad el Empalador.

 

En una de las historias más divertidas de las cientos de aventuras de la Patrulla X, la mismísima Tormenta era mordida por Drácula, convirtiéndose en su novia. Los mutantes intentaban rescatarla, con Lobato haciendo una cruz con sus garras, y aunque Drácula terminaba huyendo, no diría su última palabra, puesto que números más tarde su propia hija poseía a Kitty Pride.

La historia siquiera terminaría ahí y de hecho, el sanguijuela acabaría protagonizando una curiosa aventura con un título tan prometedor como X-Men: Hecatombe Vs. Drácula.